MIÉRCOLES, 14 DE DICIEMBRE DE 2016
Keynesianismo y bancos centrales (III)

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”
Epicuro


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“La esencia del keynesianismo es la creencia de que un mayor gasto del gobierno se traducirá en un mayor crecimiento de la economía, lo cual es falso.”


La esencia del keynesianismo es la creencia de que un mayor gasto del gobierno se traducirá en un mayor crecimiento de la economía, medido por el comportamiento de la producción de bienes y servicios. Los keynesianos creen que una mayor demanda por bienes y servicios, consecuencia de un mayor gasto gubernamental, dará como resultado una mayor oferta de bienes y servicios, ya que bastará con la mayor demanda para que los productores decidan aumentar la producción, lo cual solo es posible si cuentan con capacidad productora ociosa para poder incrementar, en el corto plazo, la producción y oferta o, si no cuentan con dicha capacidad, deciden invertir directamente (en instalaciones, maquinaria, equipo, trabajadores, etc.) para poder incrementar, en el largo plazo, la producción y oferta. En el primer caso (sí hay capacidad productora ociosa, y la oferta puede responder “inmediatamente” al aumento en la demanda), el resultado es una mayor producción y oferta de satisfactores. En el segundo caso (no hay capacidad productora ociosa, y la oferta no puede responder inmediatamente al aumento en la demanda), la consecuencia es la inflación (entendida como un aumento generalizado de precios).

Todo lo anterior quiere decir que la receta keynesiana (aumento en el gasto del gobierno, con el fin de incrementar la demanda, con la intención de que aumente la producción y la oferta, con el objetivo de lograr mayor crecimiento de la economía), puede funcionar si en la economía existe suficiente (ojo: ¡suficiente!) capacidad productora ociosa para que, por el lado de la oferta, la producción pueda responder “inmediatamente” a los aumentos en la demanda, situación que, por lo general, no se da. Si la receta keynesiana se aplica sin que se cumpla esta condición, el resultado será la inflación, la pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero.

Pero además hay que tener en cuenta que, supuesta la mentada condición, para que la receta keynesiana funcione debe cumplirse otro requisito, que es el que amenaza a los bancos centrales, el Banco de México incluido.

Continuará.

• keynesianismo

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