VIERNES, 30 DE DICIEMBRE DE 2016
Gobierno y narcotráfico (V)

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Propaganda, censura y autocracia

Arturo Damm
• Progreso social, ¿hacia dónde?

Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“¿Estamos conscientes de que una buen parte de los principales problemas que enfrentamos como sociedad son provocados por el gobierno?”


El problema con el narcotráfico no es su dimensión comercial: producir, ofrecer y vender drogas, actividades éticamente cuestionables, pero no delictivas por su propia naturaleza, ya que no violan derechos de nadie, razón por la cual no resultan injustas, motivo por el cual no deben prohibirse. Y sin embargo se prohíben, prohibición que resulta injusta (viola el derecho a la libertad individual y a la propiedad privada), e ineficaz (no se logra el resultado deseado: reducir la drogadicción).

El problema con el narcotráfico no es su dimensión comercial, sino su dimensión delictiva: los asesinatos, los secuestros, las extorsiones, la corrupción que genera en el gobierno, etc., todo lo cual es consecuencia, no de su dimensión comercial, sino de la prohibición por parte del gobierno, que tiene entre sus muchas consecuencias el que, en vez de que los narcotraficantes compitan en el mercado legal por sus clientes (como lo hacen, por ejemplo, las tabacaleras), se hacen literalmente la guerra en los mercados ilegales (como no lo tienen que hacer, por ejemplo, las tabacaleras), siendo todo ello consecuencia, no de la producción, oferta y venta de drogas, sino de su prohibición, resultado a su vez de un abuso gubernamental: definir como delictivas actividades que, por su propia naturaleza, no lo son. Producir, ofrecer y vender lo que el consumidor está dispuesto a demandar, comprar y consumir, ¡independientemente de qué bien o servicio se trate!, no son actividades delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual el gobierno no debe prohibirlas. Algunas de esas actividades (por ejemplo: producción, oferta, venta, demanda, compra, consumo de drogas) son éticamente cuestionables, pero nada más, e ir más allá, y considerarlas delictivas, resulta injusto e ineficaz.

Vuelvo a la pregunta con la que comencé esta serie: ¿estamos conscientes de que una buen parte de los principales problemas que enfrentamos como sociedad son provocados por el gobierno, sobre todo cuando pretende actuar como ángel de la guarda y preservarnos hasta de los males que podemos hacernos nosotros mismos?

• Drogas

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus