MIÉRCOLES, 8 DE FEBRERO DE 2017
Constitución y economía, la amenaza latente (III)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Cómo hemos permitido los mexicanos las aberraciones en la Constitución, aberraciones que son una amenaza latente contra la libertad individual y la propiedad privada?”


En el tercer párrafo del artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) se afirma lo siguiente: “El Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, y llevará al cabo la regulación y fomento de las actividades que demande el interés general en el marco de libertades que otorga esta Constitución”, texto que es una amenaza en contra de la libertad individual y la propiedad privada, ya que la única manera de que el Estado, que para todo efecto práctico sería el gobierno en turno, planee, conduzca, coordine y oriente la actividad económica nacional (que es una abstracción), es planeando, conduciendo, coordinando y orientando la actividad económica de los particulares. Si así fuera (que afortunadamente no lo es), dónde quedaría la libertad individual y la propiedad privada, no olvidando que la libertad es la facultad para disponer de lo que es de uno (propiedad) como más le convenga, para lo cual se requiere del respeto al derecho a la libertad individual y a la propiedad privada.

Parte de la respuesta a esta pregunta (¿dónde quedaría la libertad individual y la propiedad privada si el gobierno planeara, condujera, coordinara y orientara la actividad económica de los particulares?), la encontramos en el ya citado párrafo constitucional, en el cual se habla de las libertades que “otorga esta Constitución”, lo cual es gravísimo. Yo soy libre porque está en la naturaleza del ser humano serlo, porque las personas tenemos la facultad para decidir y elegir, valga la redundancia, por nosotras mismas, no porque la Constitución nos otorgue esa libertad (¿quién para tales efectos es la Constitución?).

Si en la Constitución se toca el tema de la libertad, ¡y debe tocarse!, debe hablarse de las libertades que “reconoce y garantiza esta Constitución”, no de las libertades que “otorga”. ¿Cómo hemos permitido los mexicanos tales aberraciones en la CPEUM, aberraciones que son una amenaza latente contra la libertad individual y la propiedad privada? Es más, ¿cuánto mexicanos están conscientes de esta amenaza?

Continuará.

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