LUNES, 22 DE MAYO DE 2006
Libertad y éxito

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Tres historias, dos resultados y una lección: por el camino que lleva a la prosperidad, al éxito individual y social, transitan individuos que son efectivamente libres”


Tres historias alrededor de la libertad fueron tratados en estas mismas páginas, dos de ellas de terror y una de éxito. Ricardo Medina nos habló de cómo los controles de precios pueden destruir una economía (http://www.asuntoscapitales.com/articulos/articulos.asp?id=2&ids=2&idss=4&ida=828); Bruno Donatello nos comenta el gravísimo caso del litigio entre la empresa Eumex y el gobierno del Distrito Federal dirigido por funcionarios quienes, inmersos en la dialéctica marxista - staliniana, ven en toda empresa privada al demonio y atentan en contra de los derechos de propiedad de la empresa referida; un caso más en esta historia de “buenos los pobres y malos los ricos” en la que los capitalinos hemos vivido gobernados por el PRD, un partido para nada respetuoso de la propiedad privada y un claro enemigo de la libertad. Finalmente Roberto Salinas nos relata, en una nota de optimismo, una historia de éxito: Estonia, país que después de haber sufrido décadas bajo las garras del comunismo adoptó, bajo la tutela de su primer ministro Mart Laar, un modelo económico liberal lo que generó un crecimiento acelerado de la economía y un notable aumento en el nivel de bienestar de la población (http://www.asuntoscapitales.com/articulos/articulos.asp?id=2&ids=2&idss=10&ida=831). Tres historias, dos resultados, una lección.

 

Resulta realmente increíble que a pesar de toda la evidencia acumulada por décadas del estrepitoso fracaso del modelo económico basado en la filosofía marxista – leninista de planificación centralizada, el experimento social más costoso que jamás se haya intentado en la historia de la humanidad, todavía haya quienes piensan que es el camino a seguir, particularmente a lo largo y ancho de Latinoamérica, México incluido. “Justicia social”, “primero los pobres” son frases que suenan muy atractivas, pero que esconden el feroz rostro de aquellos que están dispuestos a abolir la libertad individual para tratar, infructuosamente, de conseguir esos mismos objetivos. La abolición de la libertad, la planificación centralizada, atentar contra los derechos privados de propiedad, socavar a las instituciones y más, tienen como único resultado una sociedad notoriamente inequitativa, pobre, con la gente sumida en la desesperanza. No cabe duda que el último marxista que habite la Tierra morirá en su cubículo en alguna universidad latinoamericana, totalmente frustrado y preguntándose porqué el comunismo no tuvo éxito, sin siquiera haberse dado cuenta de las enormes contradicciones inherentes que tiene esa extraña manera de ver la realidad.

 

Pero no todo es desesperanza; también hay historias de éxito, tal como lo vemos en el caso de Estonia. La evidencia de estas historias, a lo largo y ancho del orbe, también es abrumadora. Aquellas sociedades que encumbran a la libertad individual como el valor supremo, sociedades que definen y protegen eficientemente los derechos privados de propiedad, sociedades que permiten que mercados eficientemente regulados y operando en un contexto de competencia sean los que asignen los recursos en la economía, sociedades que tienen un marco institucional que provee los incentivos adecuados para que cada quién, en el uso de su libertad de elección y respetando los derechos de terceros, haga el uso más productivo de sus recursos y maximice así su nivel de bienestar y el de su familia, sociedades que tienen un efectivo sistema de rendición de cuentas tanto de los empresarios a través de la competencia abierta en los mercados de bienes y servicios y de los políticos compitiendo a través del mercado electoral, son sociedades que experimentan un progreso económico sostenido.

 

Libertad y éxito, tanto al nivel individual como al nivel de la sociedad están íntimamente ligados. Construyamos un arreglo institucional en el cual seamos efectivamente libres de elegir. Adoptemos como regla que todos los mercados (de bienes, de servicios, de factores de la producción, de educación, de salud) operen en un contexto de competencia, eliminemos todos los monopolios y las prácticas monopólicas gubernamentales y privadas, eliminemos cualquier barrera al comercio internacional, eliminemos cualquier práctica corporativista que solo genera rentas, protejamos eficientemente los derechos privados de propiedad, exijámosle cuentas a todos los funcionarios públicos, electos y no electos, consagremos la libertad individual como el valor supremo y entonces dejaremos atrás el subdesarrollo que nos ha caracterizado por siglos.

 

Tres historias, dos resultados y una lección: por el camino que lleva a la prosperidad, al éxito individual y social, transitan individuos que son efectivamente libres.

 


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