MARTES, 25 DE ABRIL DE 2017
Pagar impuestos, ¿obligación ética?

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“Ante la deshonestidad de muchos gobernantes, y por ello frente la ineficacia del gasto gubernamental, ¿la obligación ética de pagar impuestos existe?”


El principal poder del gobierno, sin el cual no sobrevive, es el poder para cobrar impuestos, el poder para obligar al ciudadano a entregarle parte del producto de su trabajo, lo cual, si aceptamos que la persona tiene derecho al producto íntegro de su trabajo, es un poder para el cual hay que encontrar la justificación apropiada, que tiene que ver con la repuesta correcta a estas preguntas: ¿qué impuestos cobrar?, ¿a quién cobrárselos?, ¿en qué gastarlos?

Independientemente de las repuestas a estas preguntas, conviene que los gobernantes se comporten, con relación a los impuestos, con honestidad y eficacia. Honestidad: que no se roben, -ni poco, ni regular, ni mucho, del dinero recaudado. Eficacia: que el gasto de esos recursos dé los resultados esperados. La eficacia del gasto gubernamental depende de la honestidad de los gobernantes: si el gobernante se roba parte de lo recaudado (deshonestidad), esa parte no se gastó en lo que debería haberse gastado y no se consiguió el resultado esperado (ineficacia).

La honestidad de los gobernantes, y la eficacia del gasto gubernamental, son dos condiciones, no suficientes pero sí necesarias, para que, más allá de la obligación legal de los contribuyentes de entregarle al gobierno parte del producto de su trabajo, se genere la obligación ética para hacerlo, obligación ética que es el fundamento de la obligación legal, obligación ética sin la cual la obligación legal resulta arbitraria.

Las anteriores reflexiones vienen a cuento (sobre todo ahora que los contribuyentes debemos cumplir con el absurdo de la declaración anual de impuestos), porque ante los casos de Javier Duarte, Cesar Duarte y Roberto Borge (por mencionar solo a tres exgobernadores), debemos preguntarnos con qué autoridad ética el gobierno nos cobra impuestos, y qué obligación ética tenemos los contribuyentes de pagarlos. Y si, ante la deshonestidad de muchos gobernantes, y por ello frente la ineficacia del gasto gubernamental, la obligación ética no existe, ¿en qué se convierte la obligación legal? En expoliación legal, en robo con todas las de la ley.

• Impuestos

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