VIERNES, 5 DE MAYO DE 2017
Fantasilandia

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Un Presidente sin credibilidad y enfermo de narcisismo patológico plantea serios retos para su gestión, para EU y para el mundo, pues quien sufre tal perturbación es inseguro e inestable.”


Entre las muchas razones presentadas por el profesor Allan Lichtman en el texto que comenté la semana pasada que pueden conducir a la remoción de Donald Trump de la Presidencia, destaca, a mi juicio, la cantidad de mentiras que inventa con una frecuencia increíble y respecto a tantos temas que el solo hecho de darles seguimiento se ha vuelto un próspero segmento de las empresas noticiosas.

En EU los fact-checkers, que yo traduciría como “caza-mentiras,” han venido laborando horas extra desde que apareció Trump en la escena política por la cantidad de falacias que espeta cada vez que abre la boca, que es todo el tiempo pues padece una grave incontinencia verbal.

El equipo de “caza-mentiras” del Washington Post publicó la síntesis de sus hallazgos con motivo de sus primeros cien días en la Casa Blanca:

Los temas sobre los que mintió con mayor frecuencia son los relativos a la creación de empleos (94 veces), a la migración (67) y a la política exterior (66). Además de las mentiras está la hipocresía de Trump: decretar que hay que “buy American, hire Americans,” cuando es sabido que los productos que llevan su nombre o que se usan en sus hoteles y casinos son fabricados mayoritariamente en doce otros países.

Además de mentir a sabiendas que lo hace, le da por falsear los hechos y la historia. En el primer caso está la afirmación que hay 100 millones desempleados en EU, 42%, cuando el monto oficial es de 4.7%. Las absurdas cifras de Trump incluyen a jubilados, niños, quienes laboran en el hogar y quienes no están buscando trabajo.

En el segundo caso, apenas el lunes pasado se le ocurrió decir que el desastroso Presidente Andrew Jackson (1829-1837), su nuevo héroe, hubiera evitado la Guerra Civil “…y que realmente estaba muy enojado” por lo que estaba ocurriendo. El esclavista Jackson ¡llevaba muerto 16 años cuando se inició ese conflicto bélico!

La proclividad de Trump a mentir es legendaria, como lo apunta en uno de sus libros al afirmar que “la gente quiere creer que algo es lo más grande, lo más estupendo y lo más espectacular. A esto lo llamo ‘hipérbole veraz,’ una forma inocente de exagerar.” Tal comportamiento del Presidente de la gran potencia es en extremo alarmante.

Sus constantes falacias, incluyendo presumir sus numerosos logros como Presidente, cuando ha fracasado en todo salvo en llenar una vacante en la Suprema Corte, permiten sugerir la hipótesis que Trump cree sus propias mentiras y así construye un mundo de fantasía totalmente alejado de la realidad.

La Fantasilandia trumpiana se nutre de lo que él y sus secuaces en la Casa Blanca llaman “hechos alternativos,” dónde las mentiras no son mentiras, lo que recuerda la creación de George Orwell en 1984, su distopía sobre el “doble-pensamiento” que crea un gobierno totalitario para mentir y manipular a su antojo a la población.

Un Presidente sin credibilidad y enfermo de narcisismo patológico, definido como “un exagerado sentido de la singularidad e importancia de uno mismo, una necesidad anormal de atención y admiración, preocupación con auto-quimeras grandiosas y desarreglo en las relaciones interpersonales,” plantea serios retos para su gestión, para EU y para el mundo, pues quien sufre tal perturbación es inseguro e inestable.

La casa de juegos Ladbrokes de Londres indica que el monto de las apuestas va 5 a 1 que Trump será removido.

• Demagogia • Estados Unidos

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