MARTES, 9 DE MAYO DE 2017
La maldita democracia

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso

Arturo Damm
• Noticias: una buena, una mala

Manuel Suárez Mier
• Destierro a los expertos

Arturo Damm
• Impuestos, la justificación moral

Luis Pazos
• Presupuesto 2020, ¿realista?


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Santos Mercado







“Hay temas que no tienen cabida en la democracia y que, si se les incluye a fuerzas, todos salen perdiendo. ”


Los izquierdistas le rinden adoración a la democracia: ¡Que hable todo el pueblo!, ¡Que el pueblo decida! Pero son ellos los que hablan y terminan haciendo que la gente vote lo que ellos ya habían decidido. ¡Maldita democracia!

Tomar decisiones por mayoría de votos parece buen método, y a veces lo es, pero el riesgo de tomar malas decisiones es muy alto. En una pequeña asamblea que voten a favor el 50%+1 da el derecho de imponer la decisión de la mayoría sobre la minoría. Si esa minoría no siente que le afecta demasiado, acepta con resignación. Que se decida que la fiesta se hace en dos semanas o para el próximo mes, puede aceptarse sin mucho problema. Pero si mil trabajadores votan a favor de hacer una huelga y 999 están en contra, eso anuncia un gran problema. Puede ser que la democracia se haga más restrictiva y solo se acepte poner bandera de huelga si el 90% está de acuerdo. O se nombran delegados y la suerte se define en los votos de 20 individuos que representan a diez mil trabajadores. Seguro que pocos quedarán contentos.

¿Habrá un mejor método para decidir? Quizás la respuesta está en que hay temas que no tienen cabida en la democracia y que, si se les incluye a fuerzas, todos salen perdiendo. Por ejemplo, ¿cómo decidir si se hace o no un sindicato? Es que no debería haber sindicatos, es decir, ese tema no admite ningún método. ¿Cómo decidimos si México invade o no a Guatemala o a Estados Unidos? No es tema de democracia, porque no tenemos que andar pensando en invadir a ningún país.

La democracia es la dictadura de la mayoría contra la minoría: Jesucristo fue víctima de la democracia vociferante: Poncio Pilatos preguntó “qué hago con este hombre”, y casi todos gritaron “crucifícalo” y así se hizo, seguro había algunos, una minoría que no estaba de acuerdo, pero sus voces no se oyeron, no contaron en la decisión.

La democracia se pervierte más cuando se inventan peores métodos donde no se necesita mayoría absoluta. Adolfo Hitler ganó las elecciones con el 32% de los votos, otros obtuvieron el 25%. Por democracia “relativa”, tomó el poder y qué mal les fue a los alemanes y al mundo entero. En los Estados Unidos de América la mayoría votó a favor de una candidata (izquierdista) pero su “método democrático” le dio el triunfo al otro.

¿Debemos tomar en serio la lucha por la democracia? ¿Vale la pena gastar tiempo, dinero y la vida por el ideal de la democracia? ¿Vale la pena gastar tantos recursos para crear instituciones onerosas, funcionarios con supersueldos, partidos mafiosos para elegir a un presidente que a nadie deja contentos?

Ciertamente, ha habido casos en que luchando por darle poder de decisión al pueblo han caído tiranos. Es cosa rara, pues generalmente los tiranos ni siquiera permiten elecciones o bien las controlan muy bien para obtener el voto del 99% de la población. Pero recordemos el caso de Augusto Pinochet que los izquierdistas consideraban que era el peor tirano en la historia de Chile, pero dejó el poder al perder en las elecciones.

Hoy en día, muchos venezolanos que sufren la tiranía del comunista Nicolás Maduro están luchando y dando la vida por lograr elecciones libres. Parece una lucha muy justa y muy buena. Pero, considerando que en Venezuela casi no hay liberales, ni libertarios, ni pensadores de la Escuela Austriaca de Economía, corren el grave riesgo de ganar su demanda democrática y elegir a un nuevo dictador comunista igual o peor que Hugo Chávez. ¡Maldita democracia que nos supiste engañar!

Pero si la lucha por la democracia no es tan buena, entonces ¿cuál es la lucha buena?

La respuesta la dan los neoliberales.

La lucha es por la libertad de los individuos, eso quiere decir: acabar con el control del Estado; reducir drásticamente los impuestos a los individuos; las empresas deben tener prohibido pagar impuestos; quitar regulaciones para que cualquiera pueda establecer una negocio, ni siquiera deben pedir permiso al Estado; privatizar todas las empresas e instituciones que ha expropiado o administrado el gobierno; establecer en la Constitución el respeto sagrado a la propiedad privada y dejar al Estado solo aquellas actividades que sabe hacer bien. Esta es la lucha que da mejores resultados en lugar de esa lucha ciega por la democracia que nunca se sabe a donde lleva los pueblos, pero por experiencias reiteradas solo los conduce a su propia destrucción.

• Liberalismo • Totalitarismo • Democracia

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus