MARTES, 3 DE OCTUBRE DE 2017
Así ni cómo

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“La semana pasada se publicaron dos estudios de comparación internacional en los cuales, en estos aspectos particulares, México sale muy mal parado.”


En la serie de artículos que publiqué durante los pasados tres meses bajo el título "Activista económico", hice énfasis en que los aspectos cruciales para que una economía pueda tener niveles elevados de desarrollo económico eran, entre otros, la eficiente definición de los derechos privados de propiedad, la protección de estos derechos por parte de un poder judicial que además garantizara el cumplimiento de contratos, una regulación eficiente de los mercados caracterizada por bajas barreras regulatorias de entrada y salida y bajos niveles de corrupción. El marco institucional importa y mucho.

Al respecto, la semana pasada se publicaron dos estudios de comparación internacional en los cuales, en estos aspectos particulares, México sale muy mal parado. Uno es el Índice Global de Competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial que considera 137 países y el otro es el Índice de Libertad Económica elaborado por el Instituto Simon Fraser con un comparativo de 159 países. No sorprende, por lo que arrojan ambas mediciones que México, a pesar de ser la decimoprimera economía más grande del mundo, sea apenas un país de desarrollo medio, situándose en el lugar 77 de 186 países en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

En el Índice Global de Competitividad, México está situado en el lugar 51, pero en el renglón de "instituciones" ocupa el 123. Destaca, por lo pésimamente calificado, la definición y protección de los derechos de propiedad (93), independencia judicial (113), solidez judicial para el cumplimiento de contratos (118), regulación gubernamental de los mercados (120) y corrupción, englobada en pagos irregulares y "mordidas" (105).

En cuanto al Índice de Libertad Económica, México se sitúa en el lugar 76 con un puntaje de 6.95, por lo que se considera un país mayormente libre. Sin embargo hay notorias debilidades, prácticamente todas en lo que toca al arreglo institucional. En los subíndices de sistema legal y derechos de propiedad, nos situamos en el lugar 117, en regulación general de mercados en el lugar 79 y en regulación del mercado laboral en lugar 116. La mayor debilidad institucional radica en los renglones de derechos de propiedad y poder judicial. Sobre un puntaje de 10, sistema legal y derechos de propiedad (4.22), independencia judicial (3.50), protección de los derechos de propiedad (5.13), integridad del poder judicial (2.50) y garantía judicial del cumplimiento de contratos (5.89).

Ambos índices internacionales dejan ver con claridad cuáles son los eslabones más débiles de toda la cadena: deficiente definición de los derechos de propiedad, ineficiente protección de estos derechos por parte de los tribunales y excesiva, deficiente e ineficiente de la regulación de los mercados, una de las principales causas, junto con la asignación de obras y adquisiciones gubernamentales, de la alta corrupción que impera en nuestro país.

En cuanto a los derechos privados de propiedad éstos están deficientemente definidos en el artículo 27 constitucional, con la propiedad privada sujeta a la expropiación casi de manera arbitraria y también sujeta a que el gobierno dicte cómo ésta deba utilizarse. La garantía judicial de los contratos es notoriamente deficiente y plagada de corrupción al recaer prácticamente todas las disputas en la materia en los poderes judiciales de los Estados (porque así lo establece el artículo 104 constitucional), con juzgados y tribunales que mayormente no son independientes ni  imparciales. Finalmente la corrupción, el cáncer que corroe a México no se abate porque quienes se benefician de ésta han hecho hasta lo imposible para que esto no suceda.

Así ni cómo llegar a ser un país desarrollado.

*Este artículo fue publicado originalmente en El Economista.

• Libertad económica • Derechos de propiedad • Problemas económicos de México • Regulación

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