VIERNES, 6 DE OCTUBRE DE 2017
Surrealista debate laboral

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No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Reflexiones sobre los dislates que Canadá y EU pretenden imponer a México en materia laboral en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.”


Uno de los aspectos más peliagudos de la renegociación del TLC de Norteamérica es la presión de EU y Canadá para que México eleve sus salarios por decreto y se adopten estándares laborales más estrictos, como el derecho a la negociación colectiva entre sindicatos y empresas.

Estas posiciones son impulsadas por los sindicatos de nuestros socios en el TLC y se sustentan en premisas económicas erradas o en el deseo de sus centrales obreras de restarle competitividad a lo producido en México, con la peregrina pero falaz idea que ello les generará más empleo.

El otro aspecto del debate laboral en la actual negociación es el reiterado reclamo del gobierno de Trump a México “que le ha robado” muchos trabajos a su país, generando grave desempleo y aprietos económicos, sobre todo en las regiones que se conocen como la “faja oxidada” que han sufrido un serio proceso de desindustrialización.

Mi querido amigo e insigne economista Luis de la Calle acaba de publicar un excelente ensayo en el que muestra empíricamente la falsedad de tales acusaciones.

Sus principales conclusiones son:

Si bien ha habido alguna mejoría en los salarios de los trabajadores mexicanos en la industria manufacturera en comparación con los de sus socios comerciales, como lo acredita el excelente trabajo citado, no hubo una convergencia que los igualara, como concluye la teoría que debió ocurrir al instituirse un libre comercio irrestricto.

Ello se debe a que a partir de la crisis económica mexicana iniciada en diciembre de 1994, se abandonó todo esfuerzo por adoptar las reformas económicas y jurídicas que complementaran al TLC y permitieran elevar la productividad de los trabajadores al mismo ritmo que los flujos comerciales entre los países del área.

Tampoco se invirtió lo necesario en mejorar la infraestructura física y social que permitiera elevar la productividad, por lo que bajos salarios tienen que compensar el mal entorno que rodea al trabajador: pésimo transporte público; servicios hidráulico y eléctrico deplorables y caros; inseguridad personal; e ineptitud y corrupción públicas.

Este listado parcial de los obstáculos que le impone el medio ambiente prevaleciente al trabajador en México, explica por qué ese mismo operario tiene una productividad 4 veces mayor cuando va a trabajar a EU, a pesar de enfrentar otras dificultades como idioma, comida y costumbres distintas; soledad y lejanía del ámbito familiar y social; y un medio crecientemente hostil, sobre todo desde que llegó Trump.

Ninguno de los obstáculos que han impedido la verdadera convergencia de los salarios en México frente a los de EU y Canadá se soluciona forzando salarios artificialmente altos o azuzando mayor activismo sindical para “proteger a los trabajadores.” 

• Globalización / Comercio internacional • México - Estados Unidos

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