VIERNES, 22 DE DICIEMBRE DE 2017
Políticos, mentiras y utopías

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“Siempre me ha llamado la atención la proclividad a concebir fantasías inconexas de la realidad y usarlas para emprender políticas públicas que siempre resultan en costosos fracasos.”


En mis muchos años de observador de la política y de quienes la practican, siempre me ha llamado la atención su proclividad a concebir fantasías inconexas de la realidad y usarlas para emprender políticas públicas que siempre resultan en costosos fracasos.

Recuerdo que en el sexenio alucinante de Luis Echeverría (1970-76), adalid de las causas de lo entonces llamado el “tercer mundo,” y en ocasión de la visita de Julius Nyerere (1961-85) de Tanzania, se decidió importar elefantes de África ¡para remplazar a los tractores en las labores del campo mexicano!

Otra utópica política emprendida entonces fue la “explotación integral de la rata de campo” por la Comisión Nacional de las Zonas Áridas, para atacar la plaga de roedores y “promover ricos guisos con su carne, elaborar abrigos femeninos con sus pieles, fabricar bisutería con sus huesos y utilizar su cola de funda para picahielos.”

Pero las fantasías de los políticos son distintas al sistemático uso de la falsedad, como acredita el Washington Post para Donald Trump, al que le contó 1,639 mentiras o “afirmaciones engañosas” en sus 300 días de gestión, ¡5.5 mentiras diarias!

El Post acaba de hacer su balance de los más escandalosos “Pinochos,” como bautizó a su índice de mentiras, y mencionaré solo algunos de los de Trump, en el entendido que está rodeado de un séquito de mentirosos que siguen su ejemplo:

Esta ilustrativa muestra de las reiteradas mentiras de Trump la atribuyen unos a su senilidad, ya notoria en otras fases de su comportamiento, y otros a que vive en una realidad aparte, que un número creciente de profesionales en psiquiatría se aventura a juzgar, desde la distancia, como patológica.

Estas historias vienen a cuento para la situación de México en momentos de intensa actividad política, donde sería muy importante que un medio de comunicación prominente, como Excélsior, asumiera la labor de verificar los dichos y promesas de los candidatos.

Es cada vez más evidente que López Obrador padece de un mesianismo patológico que lo lleva a afirmar cosas como “Queremos el bienestar de tu alma, porque no solo de pan vive el hombre,” al tiempo que acepta la adhesión de ínfimos partidos políticos lo mismo de la extrema derecha evangélica que de la extrema izquierda trotskista.

Entiendo que hacer una clasificación de las mentiras, fantasías y promesas incumplibles de AMLO es una labor ímproba, pero creo que es esencial hacerlo para poder compararlo con objetividad con los otros candidatos, a los que obviamente hay que someter a un escrutinio comparable.     

• Demagogia

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