VIERNES, 23 DE FEBRERO DE 2018
¿Visita de EPN a EU?

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Dadas las circunstancias sólo puedo augurar un desastre horripilante de la eventual visita del Peña Nieto a EU.”


En días pasados la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció que se preparaba una visita “en las próximas semanas” del Presidente Enrique Peña Nieto a EU para reunirse con su homólogo de ese país, Donald Trump, “para revisar los avances en la relación entre ambas naciones y discutir asuntos pendientes.”

Ni tardo ni perezoso mi amigo, el filósofo gráfico Paco Calderón, abordó el tema en su cartón del domingo pasado titulado “No entienden que no entienden” en el que se muestra a un obsecuente Peña llegando sudoroso con un ramos de flores ante un displicente Trump, que le pregunta a su visitante ¿cómo para qué (viniste)?

Cuestiona el genial Calderón si Trump ya había trocado su posición sobre el TLCAN, el infamante muro y quien la pagará, los migrantes y los llamados dreamers, las armas de alto poder y quien las compra, o si se trata de otro intento para convencerlo que lo haga, como si los fracasos anteriores a este respecto no hubieran bastado.

Culmina subrayando que quien pagaría los platos rotos de una nueva insolencia del energúmeno sería el candidato José Antonio Meade. Si Paco expuso de manera sucinta y brillante el caso en cuestión, ¿qué sentido tiene escribir esta columna apenas unos días después de publicarse la caricatura?

Mi intención es aportar información complementaria, empezando por cuestionar la efectividad de los intermediarios que utiliza el Canciller Luis Videgaray, a la luz de los nuevos escándalos que han venido zarandeando a la Casa Blanca con intensidad creciente y que se aproximan amenazantes al yernísimo Jared Kushner.

Resulta que a raíz del éxodo reciente de funcionarios de la Casa Blanca por diversos motivos, incluyendo abuso sexual, ha salido a la luz pública el crecido número de personas cercanas al Presidente que nunca obtuvieron aprobación permanente del FBI para acceder a información confidencial que maneja la Presidencia.

Ese es el caso de Kushner quien a más de un año ingresar al staff de su suegro sigue sin tener la anuencia del FBI, a pesar de sus sensibles y rebosadas obligaciones, incluyendo la relación con México, China y la comunidad musulmana, negociar la paz en el Cercano Oriente, reformar el gobierno, diseñar programas para combatir la crisis de opiáceos y trasformar el sistema de justicia criminal.

En estos momentos se desarrolla una batalla campal entre el General John Kelly, jefe del gabinete de Trump, quien está tratando de limpiar la operación de la Casa Blanca, incluyendo deshacerse de quienes no han pasado los exámenes de control de confianza del FBI, y Jared que con su esposa Ivanka, quieren eliminar a Kelly.

Hace ocho días Kelly hizo público un memorándum, que se hace efectivo hoy mismo, detallando los nuevos protocolos para las autorizaciones que el FBI debe emitir para que el personal pueda acceder a material clasificado como restringido, lo que pondría en entredicho la posición de Jared.

A esto hay que agregar la cada vez mayor intranquilidad del Presidente por el avance de las pesquisas del fiscal especial Robert Mueller quien la semana pasada fincó acusaciones a 13 agentes rusos por interferir en la elección del 2016, lo que se manifestó en una diarrea tuitera de Trump durante el fin de semana, 22 en total.

Ante la errática irracionalidad de sus tuits, en Washington ha resurgido con vigor la especie que el Presidente no está en sus cabales, situación que se agrava conforme se siente cada vez más hostigado por lo que en su mente es una conspiración que por motivos espurios pretende removerlo del puesto y así robarle su victoria electoral.

En estas circunstancias sólo puedo augurar un desastre horripilante de la eventual visita del Peña Nieto a EU. 

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