VIERNES, 2 DE MARZO DE 2018
Vaticinio acertado

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Lo grave no es que el imbécil anaranjado saliera con su predecible cantaleta sino que Videgaray haya insistido, por tercera ocasión, en poner a su jefe en el gravísimo trance de quedar en ridículo.”


No se había secado la tinta de mi columna previa en la que auguraba la debacle que ocurriría de viajar Peña Nieto a EU, cuando sobrevino una nueva llamada telefónica en la que Trump insistió, una vez más, que México habría de pagar su muro, lo que llevó a la cancelación inmediata de la visita.

De nuevo fallaron los cálculos de Luis Videgaray, que se había convencido a sí mismo que había encontrado el amansalocos para lidiar con Trump, mediante su yerno Jared Kushner, sólo para sufrir una nueva humillación de parte del “genio estable” de la Casa Blanca.

El gobierno de México iba preparado para firmar una veintena de acuerdos ya negociados con sus contrapartes, sobre diversos asuntos de la compleja relación bilateral, a cambio de que continuarían con ánimo constructivo las negociaciones del TLCAN y que no se tocara el tema del muro.

Trump perdió la compostura (es un decir) cuando Peña le reiteró por enésima vez que su país no pagaría por su necia promesa de erigir “un bello muro entre ambos países,” pues sigue sin entender que nada más porque a él se le ocurrió esa tontería, bastaba para que sucediera.

Lo grave no es que el imbécil anaranjado saliera con su predecible cantaleta sino que Videgaray haya insistido, por tercera ocasión, en poner a su jefe en el gravísimo trance de quedar en ridículo, como ocurrió en la visita del candidato Trump a México y en el intento previo de traerlo a Washington.

¿Cómo subsiste la relación bilateral después de este nuevo despropósito? No está claro, pero varios signos ominosos brincan al escenario:

Y a todo esto, Trump sigue tan campante excretando insultos y amenazas contra México, ¡esto no huele bien!     

• México - Estados Unidos

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