Pesos y contrapesos
Abr 25, 2018
Arturo Damm

Privilegios

Los privilegios que el gobierno otorga a las empresas elevan artificialmente su rentabilidad, siempre a costa del bienestar de los consumidores.

Privilegio, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, es la “exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia”, privilegio que, si tiene como origen “determinada circunstancia propia”, puede ser legítimo, siendo ilegítimo cuando su origen es la “concesión de un superior”, sobre todo si el superior es el gobierno y el privilegiado un empresario. El resultado es el capitalismo de compadres, el crony capitalism.

Cito lo que escribí, hace tiempo, en otro lugar: “La principal característica del capitalismo de compadres, que siempre es más compadrazgo que capitalismo, es el contubernio entre el poder político (que es esencialmente poder para permitir, prohibir y castigar) y ciertos grupos empresariales (cuyo interés –ojo: interés, no derecho– es maximizar sus rentas, que son la diferencia entre el precio mayor que cobran por no tener competencia y el precio menor que cobrarían si tuvieran que enfrentar la mayor competencia posible), componenda por la que el poder político le otorga a los grupos empresariales privilegios que se traducen, en mayor o menor grado (limitándola o eliminándola), de una u otra manera (directa o indirectamente), en menor competencia, por lo tanto en menor oferta, en mayores precios, en menor bienestar para los consumidores”.

El resultado del capitalismo de compadres es un menor bienestar de los consumidores, quienes pagarán por el bien o servicio que les ofrece la empresa privilegiada un mayor precio del que pagarían si a la empresa no se la hubiera protegido de la competencia, si se la hubiera sujetado a la mayor competencia posible, momento de recordar que una política económica debe juzgarse por el efecto que tiene sobre el bienestar de los consumidores no sobre la rentabilidad de la empresa. Los privilegios que el gobierno otorga a las empresas elevan artificialmente su rentabilidad, siempre a costa del bienestar de los consumidores.

Según el Crony Capitalism Index 2016, elaborado por The Economist, México ocupa entre los países considerados la sexta posición, lo cual nos da una idea de lo mucho que debe hacerse para eliminarlo y sujetar a las empresas a la mayor competencia posible, única manera de conseguir la trilogía de la competitividad (menores precios, mayor calidad y mejor servicio), en beneficio de los consumidores.

Muchos empresarios ven al gobierno como un dispensador de privilegios, y muchos gobernantes se ven a sí mismos como repartidores de prerrogativas, visión que debe eliminarse, siendo el gobierno el que debe hacerlo, acabando con el capitalismo de compadres. AMLO ha dicho que, de ganar, terminará con los privilegios. ¿En su propuesta estarán incluidos los privilegios propios del capitalismo de compadres, que eliminan o limitan la competencia entre empresas, reduciendo el bienestar de los consumidores?



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El gobierno es un mal necesario

Thomas Paine
Entrar
Encuesta de la semana
Datos al cierre de enero: la inversión cae a lo largo de 12 meses y el consumo está virtualmente estancado. ¿Considera que en México existen las condiciones para crear 2 millones de empleos en los siguientes 9 meses?
Artículos recientes...
Isaac Katz
• El discurso
Arturo Damm
• AMLO, deudófobo
Asuntos Capitales
• Inversión Fija Bruta
Víctor Hugo Becerra
• López Obrador: La gran estafa
Arturo Damm
• Consumo solidario
Manuel Suárez Mier
• Liderazgos fallidos