VIERNES, 11 DE MAYO DE 2018
Polarización suicida

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Si AMLO llega a la presidencia alentará una mayor polarización de la población y usará los muchos recursos del gobierno para deshonrar y enlodar a sus enemigos, como lo hace hoy con puros inventos.”


En la España previa a su guerra civil (1936-39) los extremos del espectro ideológico, comunistas y fascistas, representaban una fracción mínima de la población –1% ó 2% cuando mucho–, como hoy ocurre en México, dónde los sectarios radicales  –como Taibo 2– son una minoría muy reducida.

Quienes aspiramos a ser genuinamente liberales nos parece inaceptable que el candidato de Morena, que se dice juarista pero no entiende ni a Juárez ni sus reformas, amenace la libertad individual con su falta de respeto por la ley y los derechos humanos y de propiedad, que él quebrantaría una u otra vez

Aunque por comparación parezcan pecados veniales, tampoco apoyo la posición de involucrar al gobierno en limitar la libertad personal en temas como los derechos reproductivos, el libre albedrío en elección religiosa y conyugal, con la prohibición de las drogas y la alianza de congregaciones devotas con el poder político.

Hoy la gran mayoría de los mexicanos no se identifica con ninguno de los extremos y no es socialista, aunque le guste recibir regalos y subsidios del gobierno. La gente desea la oportunidad de hacer fortuna y aspira a una vida mejor, lo que se manifiesta en procurar darle a sus hijos la mejor educación a su alcance.

Esa mayoría tampoco está de acuerdo en que el gobierno se meta en asuntos personales o familiares, y a pesar de una vocación Guadalupana –más que católica– exaltada, prefiere que gobierno e iglesia se mantengan separados, como lo han estado desde las leyes de la Reforma.

Como lo resumió con soberbio sentido del humor el gran economista español Xavier Sala-i-Martin, “¡que no me toquen la cartera ni la bragueta! La derecha mete la mano en la bragueta. La izquierda, en la cartera.”

En las circunstancias que México enfrenta hoy, estoy convencido, sin embargo, que la única opción sensata para evitar seguir profundizando la polarización suicida de la población, la ofrece José Antonio Meade como Presidente, a pesar de mis objeciones a algunos planteamientos de la coalición que lo postula.

La campaña de enfrentar a ricos contra pobres de López pone en entredicho el predominio del estado de Derecho y exacerba el odio y el deseo de revancha entre clases sociales, lo que ha resultado en amenazas cada vez más ponzoñosas a quienes criticamos el fanatismo y la pésima calidad de las propuestas de su líder.

Si AMLO llega a la presidencia ya sea ganando en las urnas o por el chantaje violento que ya planea en caso de ser derrotado, alentará una mayor polarización de la población y usará los muchos recursos del gobierno para deshonrar y enlodar a sus enemigos, como lo hace hoy con puros inventos.

El maniqueísmo de AMLO divide ya al país entre aliados, el “pueblo bueno,” y sus enemigos, que son ladrones, traidores, etc., sin espacio intermedio ni posibilidad de diálogo. Está ocurriendo lo mismo que en España antes de su guerra civil. La gente sólo podrá elegir si está a favor o en contra de López, y sufrir las consecuencias.     

En caso que él llegara, los mexicanos tendremos que tomar decisiones muy difíciles. ¿Emigrar o quedarnos a dar la pelea? ¿Emprender la resistencia pasiva frente a la previsible persecución y represión gubernamentales? ¿Intentar la rebeldía activa ante la violencia y los abusos de autoridad que ocurrirán con certeza?

Así, México se encaminaría a un régimen autoritario, intolerante y represor, aunque persiste la duda si la polarización extrema culminaría en guerra civil, como en España en 1936; en golpe de Estado, como en Chile en 1973; o en una prolongada dictadura personalista como las de Chávez/Maduro y Castro en Venezuela y Cuba.

La única opción es votar por el auténtico demócrata, José Antonio Meade, y defender su eventual victoria con todo.


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