SÁBADO, 2 DE JUNIO DE 2018
¿Arancel por arancel? ¡No!

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
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Antonio Escohotado


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“Que se perjudique nada más a dos, y no a cuatro, depende del gobierno mexicano quien, desafortunadamente, tomó la decisión equivocada.”


A  partir del 1 de junio el gobierno estadounidense grava con aranceles la importación de acero y aluminio exportado desde México, bajo el criterio de “seguridad nacional”, lo cual quiere decir que la administración de Trump considera que el aluminio y el acero que se consume en los Estados Unidos, materias primas básicas para industrias como la automotriz, aeroespacial, eléctrica y electrónica, debe producirse en los Estados Unidos para garantizar su abasto. Una manera de avanzar hacia dicha autosuficiencia es encareciendo su importación, y eso, encarecerla, es lo que hace el arancel.

¿Quiénes salen perjudicados con la imposición de dichos aranceles? En primer lugar los consumidores estadounidenses quienes, ceteris paribus, pagarán un precio mayor por esos productos. En segundo lugar los exportadores mexicanos a quienes, ceteris paribus, el arancel, al aumentar el precio que pagará el consumidor estadounidense, les resta competitividad.

¿Cuál fue la respuesta del gobierno mexicano? La políticamente correcta pero económicamente equivocada. Cito del comunicado de la Secretaría de Economía: “Ante los aranceles impuestos por EE.UU., México impondrá medidas equivalentes a diversos productos como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de afectación. Esta medida estará vigente hasta en tanto el gobierno estadounidense no elimine los aranceles impuestos”. ¿Qué tenemos? La “lógica” del arancel por arancel, primer paso hacia la guerra comercial, cuyas consecuencias son menos comercio, menos producción, menos empleo y menos ingreso, exactamente lo contrario de lo que necesitamos.

¿A quiénes perjudica la imposición de esos aranceles? Para empezar a los consumidores mexicanos quienes, ceteris paribus, pagarán mayores precios por esos productos. Para terminar a los exportadores estadounidenses a quienes, ceteris paribus, el arancel, al aumentar el precio que pagará el consumidor mexicano, les resta competitividad.

Los aranceles del gobierno estadounidense perjudican a dos grupos de agentes económicos: consumidores estadounidenses y exportadores mexicanos. Los del gobierno mexicano a otros dos: consumidores mexicanos y exportadores estadounidenses. ¿Qué es menos malo: perjudicar a dos o a cuatro grupos de agentes económicos? Que se perjudique nada más a dos, y no a cuatro, depende del gobierno mexicano quien, desafortunadamente, tomó la decisión equivocada.

Mucho es lo que se ha quedado en el tintero, y espero rescatarlo en próximos Pesos y Contrapesos. Pero mi posición es clara: es un error responder a medidas proteccionistas con medidas proteccionistas, error que ya cometió el gobierno mexicano y que, seguramente, no corregirá.

• Globalización / Comercio internacional • Cultura económica • Mercantilismo / Proteccionismo • México - Estados Unidos

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