MIÉRCOLES, 18 DE JULIO DE 2018
El mensaje republicano en El Señor de los Anillos

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El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
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“El mensaje en El Señor de los Anillos nos presenta la fórmula para experimentar un verdadero cambio y salir de los actuales sistemas de gobiernos totalitarios y tiránicos.”


J. R. R. Tolkien es de mis autores favoritos, he leído todas sus obras, en especial me fascina, como a muchos, El Señor de los Anillos. Tolkien fue amigo de C. S. Lewis (conocido mayormente por la novela escrita en siete libros: Las Crónicas de Narnia), junto a otros escritores formaron un club informal que se llamó los Inklings, conformado mayormente por escritores de creencias cristianas, en especial apologistas cristianos o cristianos racionales. Del club los Inklings, nacieron precisamente las novelas que le dieron fama a Tolkien y a C. S. Lewis. Sin embargo, fue El Señor de los Anillos la novela de mayor trascendencia, emanada de este club.

El Señor de los Anillos relata la historia que transcurre en una tierra de fantasía llamada la Tierra Media. Dicho mundo, o tierra, encuadra a toda una serie de culturas y razas que van desde los enanos y elfos, magos, orcos y humanos, hasta una raza muy peculiar conocida como los hobbits. Tolkien le da forma a su tierra de fantasía con base en los valores que el cristianismo le imprimió a occidente y cómo dichos valores son y han sido la única forma de vencer a cualquier tiranía.

Tolkien, de una manera muy acertada, logra representar conceptos, ideas, comportamientos humanos y hasta formas de gobierno y de control, utilizando objetos como los anillos y a las distintas razas de seres inteligentes, entre las que están, por supuesto, los humanos. Así tenemos a los enanos que representan a la codicia y la avaricia, son acumuladores irracionales de oro y de tesoros; a los elfos que representan al conocimiento y la sabiduría, son poseedores de un gran orgullo que raya en la soberbia; a los magos que son los mensajeros, que no deben intervenir en los asuntos del mundo, salvo para guiar; tenemos también, claro, a los humanos, seres duales que se debaten entre el bien y el mal, lo habitual; también hay seres de naturaleza maligna, como los orcos, simplemente odian y destruyen sin razón alguna. Existen distintas razas, pero de las más interesantes es la de los hobbits, quienes parecen seres insignificantes, pero que se presentan como los héroes de la historia. Los hobbits son seres de muy baja estatura, similares a los humanos en cuanto a su forma de convivencia y organización, aunque sin llegar a ser tan complicados, pues su forma de vida es muy sencilla.

La lucha por el poder y el control, es el punto focal de la historia de la Tierra Media. Tolkien se ayuda utilizando como símbolos del poder al Anillo Único y los Anillos de Poder, artefactos que en su mitología son creados por Sauron, un mago que se inclina hacia el lado del mal y quien utiliza al Anillo Único, y a los Anillos de Poder, para gobernarlos a todos. Dichos artefactos son la metáfora del poder absoluto, así Tolkien toma como suya la máxima de Lord Acton que dice: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. En la saga de El Señor de los Anillos nadie, absolutamente nadie, se puede resistir al poder del Anillo Único.

Sin embargo, a los hobbits se les presenta como la única raza capaz de resistir ante el poder del anillo con mayor entereza. No son incorruptibles, pero sí son los que resisten mayormente a la corrupción. Lo que hace diferente a los hobbits de las demás razas, son precisamente su sistema de valores. Tolkien enaltece, en los hobbits, valores conceptuales como la humildad, la integridad, la honestidad, el respeto hacia los demás, el respeto a los acuerdos de palabra y hacia los acuerdos contractuales, y hasta el respeto en asuntos tan triviales como lo son las apuestas en los juegos de azar. Los humanos, los elfos o los enanos, por ejemplo, se debaten entre lo que es bueno o malo, entre lo que es mejor o no para ellos; en cambio los hobbits lo viven, su sistema de valores no se encuentra sólo en libros, formaba parte de su propio estilo de vida. Para los hobbits los valores reglamentan su forma de vida, son las leyes que siguen de manera natural. Aunque sus leyes no se encuentren escritas, viven bajo el gobierno de la ley o dicho de otra forma: son republicanos.

La conducta republicana de los hobbits se encuentra claramente documentada en El Señor de los Anillos. Ejemplos de estas conductas son: el acuerdo al que llegan Gandalf, uno de los magos de la historia, también llamado Gandalf el Gris, y Samsagaz "Sam" Gamyi, hobbit amigo de Frodo Bolsón (hobbit, también protagonista y héroe de la historia), Sam se compromete, ante Gandalf, a ser el guardián de Frodo, y lo cumple hasta el final; también tenemos a Bilbo Bolsón, tío de Frodo, quien por azares del destino se vuelve portador del anillo, hereda el anillo a Frodo y lo hace mediante un contrato sellado con el sello de la familia; también le hereda, Bilbo, todas sus propiedades a Frodo, vía un contrato, contrato que es respetado a regañadientes por la parte de la familia Bolsón que no recibieron herencia; además, otros dos hobbits, Meriadoc Merry Brandigamo y Peregrin Pippin Tuk, hacen un juramento, junto con Sam, para acompañar y proteger a Frodo, aunque ninguno de los tres sabía en lo que se estaban metiendo, aun así cumplen su juramento hasta el punto de arriesgar sus propias vidas; con esto, Tolkien sutilmente deja patente que los hobbits, aunque de vida simple y sencilla, conocen, manejan y respetan los acuerdos contractuales orales o escritos.

Incluso en asuntos de saqueo, los hobbits son sumamente civilizados. Ésto se relata en la novela El Hobbit. Los habitantes de La Comarca, así le llaman los hobbits a su aldea, después de varios meses de ausencia de Bilbo Bolsón, éstos dándolo por muerto deciden “saquear” sus propiedades. Pero lo hacen muy civilizadamente, organizan una subasta y un juez o subastador pone a la venta las propiedades de Bilbo y los hobbits adquieren los productos al mejor postor, de tal forma que no hay robo o vandalismo, la adquisición es, como diría cualquier abogado, “conforme a derecho”.

Y lo más importante, los hobbits no tienen gobernador o rey, pues no lo necesitan, su gobierno es su propia ley. Cuando existe un problema o desacuerdo entre ellos, acuden ante el juez de paz de La Comarca para dirimir sus diferencias. La definición más básica de república es “gobierno de la ley”, lo que significa que la ley es el gobierno y no hay nada ni nadie por encima de ésta.

La historia que genialmente Peter Jackson llevó al cine, muestra en la parte final cómo los súbditos se inclinan ante el rey, Aragorn, que retornó a gobernar a la Tierra Media después de que la tiranía es derrotada gracias a la destrucción del Anillo Único. Los hobbits, al intentar inclinarse ante el rey, son interrumpidos por el mismo Aragorn quien les dice que ellos no deben inclinarse ante él, sino que él es quien se debe inclinar ante ellos, seguido todo el reino se inclina ante los hobbits, dando con ello un mensaje simbólico acerca de que ni el mismo rey puede estar por encima de la ley.

Aunque Tolkien evitó poner símbolos religiosos cristianos en sus obras, su obra misma es una alegoría del cristianismo occidental y sus valores, y cómo éstos le han dado forma a las principales repúblicas del mundo, que al día de hoy son potencias económicas y defensoras de la libertad. La Comarca de los hobbits es un simbolismo del Israel antiguo relatado en las escrituras judeo-cristianas, aquel pueblo que no contaba con un rey que los gobernara, sino más bien hacían uso de un sistema de justicia con base a acuerdos y contratos, y jueces que resolvían los conflictos en caso de presentarse.

El mensaje en El Señor de los Anillos nos presenta la fórmula para experimentar un verdadero cambio y salir de los actuales sistemas de gobiernos totalitarios y tiránicos, es por medio del gobierno republicano, un gobierno limitado a brindar servicios de seguridad y de justicia, y en donde ningún individuo, ni siquiera aquel que es representante del gobierno, puede estar por encima de la ley.

*Artemio Estrella es tecnólogo especialista en TIC y en Transformación Digital, es columnista invitado en Asuntos Capitales, en Wellington.mx y en el Periódico La Pepa, y en asuntos políticos es un impulsor de los principios republicanos.

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