MIÉRCOLES, 7 DE JUNIO DE 2006
Voto razonado

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
No
No sé



“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Edgar Piña







“Se piensa que la elección de las personas que formarán parte de los poderes ejecutivo y legislativo es la formula mágica que resolverá los problemas de convivencia, bienestar y desarrollo que todos tenemos.”


A unos cuantas semanas del dos julio, no puedo resistir la tentación de externar mi pensamiento en torno a las crucecitas que marcaré esa cálida mañana del verano sonorense, en las boletas que los funcionarios de casilla me entregaran previa revisión de mi credencial para votar.

 

Para muchas personas que conozco, la acción de votar cada tres años es la máxima responsabilidad cívica y política que la vida les plantea, y en general se piensa que la elección de las personas que formarán parte de los poderes ejecutivo y legislativo es la formula mágica que resolverá los problemas de convivencia, bienestar y desarrollo que todos tenemos.

 

Pero no es así y la prueba de que votar no es, para nada, la única responsabilidad política que los ciudadanos deberíamos de asumir en nuestras vidas, se la ofrezco en el recordatorio de la baja calidad de vida que tenemos en nuestro país, nuestro estado y nuestra ciudad empezando por el raquítico ingreso por persona y terminando con la inexistencia de garantías de un retiro digno y equitativo al esfuerzo desarrollado durante la vida productiva.

 

En el inter de estas dos realidades fundamentales en la vida de todo ser humano, es decir, el ingreso productivo y la compensación en el retiro, desfilan un sinnúmero de indicadores del desarrollo y la felicidad como por ejemplo los servicios de salud, los educativos y los servicios públicos, en los cuales estamos muy, pero muy lejos de lo que podríamos, sino fuéramos víctimas increíblemente pasivas de burocracias parásitas y abusivas que viven muy bien a expensas de contribuyentes resignados y sin voluntad de avance.

 

De allí que el reto sea enorme y consista en que además de acudir a las urnas cada tres años es necesaria, indispensable, la organización y la acción política y ciudadana todos los días del año, todos los años, en todos los niveles de la estructura de gobierno.

 

Pero concentrémonos por ahora en la cuestión del voto electoral y permítame el lector externar mi razonamiento al respecto.

 

Para presidente de la República mi voto será para Felipe Calderón porque es el que tiene más posibilidades de ofrecer un sexenio si no de desarrollo sostenido y acelerado, sí por lo menos no de populismo, autoritarismo, cinismo y corrupción, todo lo cual es el sello de los otros dos principales candidatos que se están gastando nuestros impuestos en espacios de radio y televisión y en pendones que ensucian hasta al hartazgo las calles de pueblos y ciudades.

 

Para senadores debo confesar que comparto la lógica de Felipe Calderón. Las boletas deberán de ser a favor de los panistas ya que eso sería mi pequeña contribución a la estrategia de la mayoría parlamentaria, con lo cual el futuro presidente de la república no enfrentaría el deprimente escenario de los dinosaurios pisoteando las iniciativas de reforma estructural en lo cual llevamos siglos de atraso.

 

Para diputados federales creo que el razonamiento es muy similar, con el agravante de que a estas alturas del juego, casi en la novena entrada, difícilmente puedo nombrar con certidumbre los nombres de los contendientes por mi distrito. Y mire usted que leo periódicos, escucho radio, veo televisión y circulo por las calles de Hermosillo todos los días.

 

Para diputados locales se repite el escenario: es vergonzoso pero no conozco a los candidatos de ningún partido. Aquí en todo caso mi deducción es que el gobernador Bours requiere de una mayoría prisonora (sic) para llevar adelante trascendentes proyectos que sabemos tiene en cartera.

 

Para alcalde de Hermosillo mi reflexión consiste en que optaré por decirle al partido que actualmente gobierna mi ciudad que ya es hora de que desocupen palacio municipal. Mi pensamiento al respecto es que en las sucesivas administraciones azules se ha gastado mucho en propaganda, imagen pública y en pleitos internos. El no haber avanzado en aspectos plenamente factibles como en la economía del agua para uso urbano, por ejemplo, me deja la certidumbre de que las administraciones municipales se ocuparon más en posesionarse de las posiciones que en resolver los graves problemas de equipamiento urbano, vialidad y seguridad., por mencionar sólo algunos.

 

Y usted amiga, amigo, ¿cómo razona su voto?


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