MARTES, 31 DE JULIO DE 2018
Legalizar drogas (II)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Al prohibir el gobierno desde la producción hasta el consumo de drogas le da a todas esas conductas el trato de delictivas, momento de preguntar si realmente lo son.”


Tres son los poderes del gobierno: prohibir, obligar y castigar, mismos que pueden combinarse de cuatro maneras: 1) prohibir dañar a los demás y castigar a quien lo haga; 2) prohibir dañarse a uno mismo y castigar a quien lo haga; 3) obligar a hacerle el bien a los demás y castigar a quien no lo haga; 4) obligar a hacerse el bien a uno mismo y castigar a quien no se lo haga.

Cada combinación está relacionada con una virtud: la primera con la justicia (respetar los derechos de los demás), la segunda con la prudencia en sentido negativo (no dañarse a uno mismo), la tercera con la beneficencia (hacerle el bien a los demás), la cuarta con la prudencia en sentido positivo (hacerse el bien a uno mismo).

La pregunta ¿qué debe hacer el gobierno? (una de cuyas derivaciones es ¿debe el gobierno prohibir el consumo de drogas?), debe reformularse así: ¿qué virtudes deben exigirse por la fuerza, qué virtudes debe ordenar el gobierno?

¿Tiene el gobierno el derecho de exigir a los ciudadanos la práctica de la justicia, es decir, el respeto a los derechos de los demás, y por lo tanto la obligación de castigar a quien no lo haga? Sí, esa su tarea esencial, sin la cual deja de ser gobierno.

Que el gobierno tenga el derecho de exigir a los ciudadanos la práctica de la justicia quiere decir que dicha práctica no debe dejarse a la libre decisión de cada quien sino exigirse a todos por igual, justicia que es la condición necesaria para la convivencia civilizada. Uno no debe decidir si respeta o no los derechos de los demás, derechos que, precisamente por ser de los demás, uno debe respetar sin condiciones.

Además de tener el derecho de exigir la práctica de la justicia o, dicho de otra manera, de prohibir violar los derechos de los demás, ¿tiene el gobierno el derecho de prohibirle a la persona hacerse daño a sí misma, de obligarla a beneficiar a los demás, y de obligarla a hacerse el bien a sí misma o, dicho de manera distinta, de obligarla a practicar la prudencia en sentido negativo, la beneficencia, y la prudencia en sentido positivo?

No pregunto si la persona debe ser prudente, tanto en sentido negativo como positivo, ni pregunto si debe ser benéfica. ¡Claro que debe serlo! Lo que pregunto es si el gobierno debe obligarla a serlo. Quienes están a favor de que el gobierno prohíba la producción, oferta, venta, demanda, compra y consumo de drogas creen que sí, que el gobierno debe obligar a los ciudadanos a practicar la prudencia en sentido negativo, que es la virtud por la cual no nos dañamos a nosotros mismos, daño que nos ocasionamos al consumir drogas, consumo que viene precedido de la compra, demanda, venta, oferta y producción de estupefacientes.

Al prohibir el gobierno desde la producción hasta el consumo de drogas le da a todas esas conductas el trato de delictivas, momento de preguntar si realmente lo son. ¿Lo son?

Continuará.

• Drogas • Serie: Legalizar drogas

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