MIÉRCOLES, 1 DE AGOSTO DE 2018
Legalizar drogas (III)

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Propaganda, censura y autocracia

Arturo Damm
• Progreso social, ¿hacia dónde?

Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Un gobierno que prohíbe el consumo de drogas, es un gobierno injusto, que no respeta los derechos de la persona. Además es un gobierno ineficaz.”


Al prohibir el gobierno desde la producción hasta el consumo de drogas le da a todas esas conductas el trato de delictivas. ¿Realmente lo son?

Son actividades delictivas, por su propia naturaleza, las que violan derechos de terceros: matar, viola el derecho a la vida; esclavizar, viola el derecho a la libertad; robar, viola el derecho a la propiedad; faltar a la palabra, viola el derecho contractual, y son las actividades delictivas, las que realmente violan los derechos de los demás, las que el gobierno debe prohibir y castigar.

Producir, ofrecer, vender, demandar, comprar y consumir drogas, ¿son actividades delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual el gobierno debe prohibirlas y castigarlas? Para responder preguntémonos si alguna de ellas viola derechos de terceros. No, razón por la cual no deben ni prohibirse ni castigarse. Como lo dijo Lysander Spooner: “Los vicios no son crímenes” y, agrego yo, no hay mayor atentando contra la libertad que la identificación de vicios con delitos, y la consecuencia inevitable: su prohibición y castigo, usando para ello la fuerza del gobierno. Lo dice Othmar K. Amagi: “Si los vicios no son crímenes los viciosos no son criminales, y tratarlos como tales es una injusticia cometida por quien tiene como tarea propia hacer valer los derechos, es decir, velar por la justicia: el gobierno”.

Desde la producción hasta el consumo de drogas son actividades éticamente cuestionables, pero no son delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual no deben, ni prohibirse, ni castigarse. Quien se droga se daña a sí mismo, pero no viola ningún derecho de alguien más, por más que sí le ocasionen daños morales a terceros. Pero no hay que confundir daño moral con violación de derechos, y el gobierno no debe prohibir y castigar cualquier daño sino solamente la violación de derechos. Por ejemplo: yo, ¿tengo el derecho de que mis hijos no se droguen y por lo tanto ellos tienen la obligación de no hacerlo? No, yo tengo el interés de que mis hijos no se droguen, interés que es muy distinto a un derecho, y la tarea del gobierno es garantizar derechos no defender intereses.

El gobierno que prohíbe el consumo de drogas es uno que, además de gobierno, pretende ser ángel de la guarda y, como tal, preservarnos de todos los males, incluyendo los que podemos hacernos nosotros mismos, tal y como sucede al consumir drogas. Es un gobierno que exige de los ciudadanos la práctica de la prudencia en sentido negativo, que es la virtud por la cual no nos dañamos a nosotros mismos. Es un gobierno que viola la libertad de la persona, libertad que es uno de los derechos naturales del ser humano, por lo que, gobierno que prohíbe el consumo de drogas, es un gobierno injusto, que no respeta los derechos de la persona. Pero, además, es un gobierno ineficaz, que no logra lo que se propone.

Continuará.

• Drogas • Serie: Legalizar drogas

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus