Pesos y contrapesos
Ago 4, 2018
Arturo Damm

Legalizar drogas (VI)

La drogadicción, ¿es un problema de salud pública, razón por la cual debe ser atendido por el gobierno?

Producción y consumo de drogas son actividades éticamente cuestionables, pero no delictivas por su propia naturaleza, siendo tales las que violan derechos de terceros, lo que no sucede con la producción y el consumo de estupefacientes. ¿Qué derechos viola quien produce drogas? Ninguno. ¿Y quien las consume? Ninguno. Sin embargo, si el gobierno prohíbe desde la producción hasta el consumo viola el derecho a la libertad para producir y consumir drogas, libertad que debe respetarse independientemente de cómo se use, para bien o para mal.

Después de todo lo escrito en las cinco entregas anteriores quedan dos temas que comentar: delitos contra la salud, problemas de salud pública.

Las actividades propias de los narcotraficantes – producción, oferta y venta de drogas – ¿son delitos contra la salud? De serlo, ¿quién es la víctima? ¿El drogadicto, quien demanda, compra y consume la droga? Lo sería si el narcotraficante lo obligara a comprar la droga y a drogarse, y entonces se trataría, no de un delito contra la salud, sino de uno contra la libertad. Cierto, el narcotraficante pone a disposición del drogadicto la droga, conducta éticamente reprobable, pero no lo obliga a comprarla. El drogadicto demanda drogas no forzado por alguien (el narcotraficante) sino por algo (su vicio). Si al ofrecer y vender drogas el narcotraficante no comete un delito contra la salud, mucho menos lo comete, al comprarlas y consumirlas, el drogadicto. ¿Es posible que alguien cometa un delito contra sí mismo? No.

La drogadicción, ¿es un problema de salud pública, razón por la cual debe ser atendido por el gobierno? La drogadicción es un problema de salud personal, por el cual cada quien debe responsabilizarse, sin que alguien más asuma esa responsabilidad, tal y como sucede cuando el gobierno, por considerarlo un problema de salud pública, asume una responsabilidad que no le corresponde, promoviendo la irresponsabilidad y generando un riesgo moral, que surge cuando la persona (drogadicto) no se responsabiliza por las consecuencias de sus acciones (la necesidad de pagar el tratamiento de desintoxicación), por lo que puede actuar irresponsablemente (drogarse). Si el gobierno paga mi tratamiento de desintoxicación, ¿qué tan prudentemente me comportaré?

El gobierno que prohíbe el consumo de drogas actúa como ángel de la guarda, con la intención de preservar al drogadicto del mal que se hace a sí mismo. El gobierno que asume la responsabilidad de pagar por el tratamiento de desintoxicación actúa como hada madrina, con la intención de concederle al drogadicto un bien que él debe pagar. Y cada vez que el gobierno actúa como ángel de la guarda y hada madrina termina creando más problemas de los que pretendía solucionar. Lo estamos viendo. Y padeciendo.

Para terminar: no estoy a favor del consumo de drogas, pero sí de la libertad, aún en los casos en los que se use de mala manera.



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