JUEVES, 8 DE JUNIO DE 2006
Zapatero, ¿a cambio de qué?

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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Ricardo Medina







“España vive días aciagos. ¿Qué inconfesable deuda está pagando José Luis Rodríguez Zapatero, para tratar de poner al servicio de una banda de asesinos fanatizados, ETA, las instituciones del Estado español y la nación misma?”


En España hoy hay cosas que hace el jefe de gobierno que de plano no se entienden –salvo en la hipótesis más terrible de una suerte de sociedad inconfesable entre Zapatero y los terroristas vascos– y son cosas que asustan en serio.

 

No se entiende que Zapatero se haya apartado radicalmente de la postura que mantuvo, aun en sus peores momentos, el gobierno de Felipe González frente al terrorismo etarra. No se entiende que a la luz pública y a los ojos de todo el mundo Zapatero haya engañado al líder del Partido Popular y a los españoles todos asegurando que jamás pactaría paz alguna con ETA que no implicase, como prerrequisito, el abandono absoluto e incondicional de las armas y de las acciones delicitivas por parte de esa banda criminal, de exacerbado e irracional fascismo nacionalista, para inmediatamente después hacer todo lo contrario.

 

No se entiende con qué derecho y a nombre de qué Zapatero ha abierto la puerta –como interlocutores no sólo válidos sino privilegiados- al brazo civil de ETA, Batasuna, sin exigir a cambio un formal arrepentimiento y propósito de enmienda por todos los crímenes cometidos a lo largo de más de 30 años. No se entiende porqué Zapatero presta oídos sordos a las advertencias dramáticas de socialistas respetadísimos, como Nicolás Redondo o Rosa Díez o Maite Pagazurtundua o el mismo Felipe González y actúa como si la única paz posible fuese ceder en todo y lo más rápidamente posible a lo que exijan ETA y sus socios.

 

La política de España democrática, al margen y por encima de partidos, había sido clarísima respecto de las dos únicas formas de lograr la paz: rendición incondicional de ETA o derrota de la banda terrorista. ¿Por qué Zapatero ha trastocado todo y hoy invierte los términos ofreciendo a los nacionalistas vascos partidarios del “apartheid” y de la desmembración de España, todo lo que deseen a cambio de una “paz” insultante para las miles de víctimas del terrorismo?

 

Sé que la hipótesis racional para explicar este desatino parece abominable, pero hay que formularla: ¿Qué tiene que ver todo esto con los ataques terroristas del 11 de marzo de 2004?, ¿qué con el inesperado vuelco que dieron esos ataques criminales a las elecciones de tres días después, dándole un sorpresivo triunfo al propio Zapatero?, ¿por qué la investigación del 11-M está llena de agujeros negros y de inconsistencias que, entre otros, ha desmontado el periodista Luis de Pino en un libro estremecedor y que pueden consultarse en su bitácora en www.libertaddigital.com?, ¿no hay ninguna relación entre esos “terroristas islámicos” (que unos días después volaron literalmente por los aires) y ETA?

 

Algo está podrido en todo esto. Y la historia, mañana o dentro de unos años, nos podría revelar una falsificación espeluznante.


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