Pesos y contrapesos
Ago 16, 2018
Arturo Damm

Impuesto único: posible e improbable

Un impuesto único, general, universal, y no expoliatorio, bien podría aumentar la recaudación. Y sin embargo no se le considera seriamente.

En México padecemos un engendro tributario, comenzando por la enorme cantidad de impuestos que, a nivel federal, se cobran: dieciséis contando por separado cada uno de los impuestos especiales sobre producción y servicios.

Dieciséis impuestos distintos y por de vez en cuando aparecen quienes quieren más, como es el caso del diputado Jorge Álvarez Máynez, del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, quien propone el cobro de un nuevo impuesto, el más injusto de los que pueden cobrarse, el impuesto a la herencia, propuesta que ya critiqué, hace unos días, en este espacio.

Pero así como de vez en cuando aparecen legisladores que proponen sumar nuevos impuestos a los que ya se cobran, de vez en cuando, desafortunadamente con menor frecuencia que los anteriores, también aparecen legisladores que proponen lo contrario, restar viejos impuestos a los que se cobran y, ¡caso excepcional! (hasta donde recuerdo es la primera vez que un legislador propone algo así), un senador de la república tiene una propuesta a favor de un impuesto único a nivel federal. Se trata del panista Francisco Búrquez, quien no es la primera vez que propone cosas sensatas, a las cuales habría que hacerles caso.

Búrquez propone modificaciones al artículo 25 constitucional para que el mismo quede redactado de esta manera: “Los mexicanos tienen derecho a contar con impuestos bajos y sencillos (…). Para tal efecto, el Estado no puede imponer impuestos arbitrarios ni de carácter confiscatorio. El único impuesto que puede recaudar la Federación y las Entidades Federativas son los impuestos al valor agregado con una tasa que en ningún caso puede ser, a nivel federal, superior al veinte por ciento. El único impuesto que pueden recaudar los municipios es el impuesto predial”.

Independientemente del resultado de las cuentas (con un IVA del 20 por ciento, que tendría que ser generalizado, ¿alcanzaría para financiar todo el gasto del gobierno federal?, y ¿de cuánto tendría que ser el impuesto predial para financiar el gasto de los gobiernos municipales?), resultado del cual dependería la tasa de cada uno de los dos impuestos (Búrquez es claro al decir que el IVA no debería ser, en ningún caso, mayor al 20 por ciento, pero podría ser menor), debería cobrarse es un solo impuesto, uno a nivel federal (el IVA) y el otro a nivel municipal (el predial), y ni uno más.

Partiendo de lo que llamo el principio de Laffer – A más y mayores impuestos menos recaudación, y a más y menores impuestos más recaudación – un impuesto único (ni uno más), general (incluidos todos los bienes y servicios), universal (sin excepción de contribuyentes), y no expoliatorio (que no se cobre con fines redistributivos; el carácter confiscatorio al que hace referencia Búrquez), bien podría aumentar la recaudación. Y sin embargo no se le considera seriamente.

El impuesto único es posible pero, desafortunadamente, improbable.



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