Pesos y contrapesos
Ago 17, 2018
Arturo Damm

Gobierno empresario

El gobernante, cuando invierte, no arriesga, de ninguna manera, sus propios recursos, lo cual genera el incentivo para que la inversión no se realice de la manera más cuidadosa posible.

Los tres poderes del gobierno son el poder para prohibir, para obligar y para castigar, poderes que ejerce para limitar la libertad de los ciudadanos, lo cual debe plantearnos esta pregunta: ¿cuándo se justifica limitar la libertad de las personas?, pregunta que nos lleva a esta otra: ¿qué debe hacer el gobierno?, pregunta que es la más importante de la ciencia política y de la filosofía del Derecho.

Derivación de la pregunta ¿qué debe hacer el gobierno? es ¿qué debe hacer el gobierno en el ámbito de la economía? Sin duda que el gobierno debe dotar a los agentes económicos, desde los productores hasta los consumidores, del marco institucional que garantice sus derechos, desde los naturales hasta los contractuales. La pregunta es si, además, debe participar como agente económico en la producción, oferta y venta de bienes y servicios, dejando de ser gobierno para convertirse en empresario. Esto último, ¿forma parte de sus legítimas tareas? Producir, ofrecer y vender bienes y servicios, ¿es legítima tarea del gobierno, algo que le corresponde esencialmente, sin lo cual dejaría de ser gobierno? La contraparte de esta pregunta es ésta: procurar justicia, es decir, hacer valer los derechos de los ciudadanos, ¿es legítima tarea de los empresarios, algo que les corresponde de manera esencial, sin lo cual dejarían de ser empresarios? La respuesta a la segunda pregunta es no: no es legítima tarea de los empresarios procurar justicia. Por eso no lo hacen. De la misma manera la respuesta a la primera pregunta es no: no es tarea legítima del gobierno producir, ofrecer y vender bienes y servicios. Y sin embargo lo hace.

Las preguntas anteriores vienen a cuento porque, a las actividades empresariales que ya realiza el gobierno mexicano, AMLO pretende sumarle algunas más, como sería el caso del ya muy controvertido Tren Maya, que supondría una inversión de hasta 150 mil millones de pesos, con una supuesta participación del sector privado, o de la muy criticada refinería, que tendría un costo, según los cálculos de AMLO, de 6 mil millones de dólares, costo que podrá elevarse, según la opinión de los expertos, hasta los 20 mil millones. Estas inversiones, ¿le corresponden legítimamente al gobierno? El gobierno, ¿es capaz de invertir de mejor manera que el empresariado privado? Y si éste no lo hace, ¿el gobierno debe hacerlo?

Tengamos en cuenta que el empresario, cuando invierte, arriesga, de una u otra manera, sus propios recursos, lo cual genera el incentivo para que la inversión se realice de la manera más cuidadosa posible. Por el contrario, el gobernante, cuando invierte, no arriesga, de ninguna manera, sus propios recursos, lo cual genera el incentivo para que la inversión no se realice de la manera más cuidadosa posible. ¿Será el caso de la nueva refinería o del Tren Maya?



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Los ciudadanos tienen el deber de mantener al gobierno, pero el gobierno no tiene el deber de mantener a los ciudadanos.

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