JUEVES, 8 DE JUNIO DE 2006
El círculo político de la pobreza

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“Los candidatos cuyos programas están basados en políticas económicas prudentes a veces no llegan al gobierno. Donde eso sucede se da el “círculo político de la pobreza”.”


Hay un fenómeno denominado “círculo de la miseria”, que se da en los países pobres. Al no haber demanda, no hay empresarios que inviertan, y al no haber inversión, no hay empleo, y al no haber empleo, no hay demanda. En las últimas décadas aquellos países atrasados, como China, que han brindado seguridad jurídica y un entorno laboral y fiscal competitivo a las empresas llamadas maquiladoras han roto el llamado “círculo de la miseria”.

 

Hay otro círculo que se da en las nuevas democracias de los países subdesarrollados. Esa órbita los puede hacer retroceder en el campo económico y regresarlos al “círculo de la miseria”. A ese fenómeno, que acontece en el ámbito electoral, le denomino “círculo político de la pobreza”.

 

Los países subdesarrollados con un sistema democrático para elegir a sus gobernantes se caracterizan porque la mayoría de los ciudadanos que participan en las elecciones tienen bajos ingresos y están subempleados. Muchos de ellos se identifican con los candidatos que se dicen partidarios de los pobres y les ofrecen empleos o sacarlos de la pobreza mediante dádivas o programas que no son sostenibles en el mediano plazo sin causar fuertes  desequilibrios  económicos –inflaciones, endeudamientos y devaluaciones-, pero que sirven a corto plazo para ganar votos en una elección. Con frecuencia en los países pobres el candidato que más promete, sin explicar cómo va a cumplir sus promesas, tiene más posibilidades de ganar, pues la mayoría de los pobres ven a corto plazo y no tienen una imagen clara de los resultados en otros países o en su propio país en el pasado de los programas populistas.

 

Cuando un candidato populista llega al poder y no le funcionan sus promesas, busca culpables de sus fracasos dentro o fuera del país. Muchos electores creen en esas justificaciones, no aprenden la lección y vuelven a votar por candidatos que utilizan la miseria y la ignorancia de los principios económicos para prometer lo mismo que ya fracasó.

 

Los candidatos cuyos programas están basados en políticas económicas prudentes a veces no llegan al gobierno. Donde eso sucede se da el “círculo político de la pobreza”, que sólo se supera después de experiencias traumáticas, como la sufrida por los chilenos a principios de los años 70 o mediante una mayor participación de las nacientes clases medias y una educación política, que permita a la mayoría de los electores identificar a los falsos redentores de la miseria, y así romper  el “círculo político de la pobreza”.


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