Pesos y contrapesos
Sep 11, 2018
Arturo Damm

Más recaudación, ¿buena noticia?

¿Acaso de una mayor recaudación, y por lo tanto del mayor gasto gubernamental que la misma hace posible, depende un mayor bienestar para un mayor número de mexicanos?

Leemos en el último Informe Semanal del Vocero de la Secretaría de Hacienda, correspondiente al periodo del 3 al 9 de septiembre, que “como resultado de la Reforma Hacendaria implementada en la actual administración, el número de contribuyentes fiscales pasó de 38.4 millones en el 2012 a 68.4 millones en el 2018, estableciendo un récord de personas y empresas que pagan impuestos, lo cual ha derivado en el fortalecimiento de las finanzas públicas y en (el) sostenimiento de indicadores como el superávit primario en las finanzas gubernamentales”; que “el incremento de la base de personas físicas y morales registradas en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) aumentó en 30 millones en el actual sexenio, derivado de diversas disposiciones fiscales y el uso de medios electrónicos como mecanismo de inscripción al Registro Federal de Contribuyentes que permite por internet el llenado de un formulario y la captura de datos del contribuyente”; que “por segmento, el padrón de contribuyentes está conformado por 38.5 millones de asalariados, cerca de 28 millones de personas físicas y alrededor de 2 millones de personas morales”, que “el avance en el número de contribuyentes ha tenido un efecto positivo en el aumento de la recaudación tributaria que pasó de representar el 8.3% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2012 (…) a 13.1% del PIB en diciembre del 2017”, y que “los cambios legales derivados de la Reforma Hacendaria hicieron posible un aumento de la recaudación equivalente a 4.8% del PIB en cinco años”.

En 2012 la recaudación Federal equivalió al 8.3 por ciento del PIB, es decir, a $1,359,265,768,000, 1.4 billones de pesos. Cinco años después, en 2017, fue equivalente al 13.1 por ciento del PIB, es decir, a $2,977,892,471,600, 2.3 billones de pesos. Lo anterior dio como resultado un aumento en la recaudación igual a $1,618,626,703,600, 1.6 billones de pesos, equivalente al 119.1 por ciento nominal y al 97.1 por ciento en términos reales, ya descontada la inflación, algo que los presupuestívoros (dícese de quienes viven del presupuesto gubernamental, tanto los funcionarios públicos como las clientelas presupuestarias) seguramente ven con buenos ojos, momento de preguntar si así, con bueno ojos, hay que ver el hecho de que el gobierno recaude más, como si de esa mayor recaudación, y por lo tanto del mayor gasto gubernamental que la misma hace posible, dependiera un mayor bienestar para un mayor número de mexicanos. ¿Es así?

En cinco años la recaudación del Gobierno Federal aumentó, en términos reales, 97.1 por ciento. Suponiendo que se pueda responder la pregunta, ¿en cuánto aumentó la calidad del gobierno? Esa mayor recaudación, ¿ha ido acompañada de funcionarios públicos más honestos y más eficaces? ¿Ha dado como resultado un mejor gobierno? Si no ha sido así, ¿cómo justificarla?



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