VIERNES, 26 DE OCTUBRE DE 2018
El gobierno y la inmigración

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Es justo, y por lo tanto correcto, que un gobierno permita la libre entrada de extranjeros a su territorio. Pero no es justo, ni correcto, que ese gobierno se comprometa a darles trabajo, ni temporal, ni permanente, a los inmigrantes.”


¿Cuál es la postura correcta del gobierno frente a la inmigración? Para responder lo primero que hay que hacer es preguntar qué debemos entender por “correcta”. Por ello hay que entender, antes que cualquier otra cosa, justa, lo cual nos lleva a esta otra pregunta: ¿en qué consiste la justicia?, pregunta que, de no responderse correctamente, puede llevar a la práctica de políticas públicas equivocadas, y equivocadas por injustas, como sucede con frecuencia en el caso de la migración, debiendo tener presente que políticas públicas injustas también resultan ineficaces, no logran su objetivo.

La justicia consiste, según la clásica definición de Ulpiano, en la constante y perenne voluntad de darle a cada quien lo suyo, siendo lo suyo de cada quien el derecho de cada cual, de tal manera que la justicia consiste en la virtud por la cual respetamos los derechos de los demás, respeto que es la base de la convivencia civilizada. El precio que hay que pagar para convivir civilizadamente es respetar los derechos de los demás. El respeto al derecho ajeno es la convivencia civilizada.

La postura justa del gobierno frente a la inmigración es la del respeto a los derechos de los inmigrantes. ¿Cuáles son esos derechos? Uno básico y los que de éste se deriven: el derecho la libertad de tránsito, mismo que supone ir por el mundo, transitando entre países, sin más requisito que el de la justicia: respetar los derechos de los demás. El único requisito que debe exigírsele al inmigrante es el mismo que se le exige a un nacional: respetar los derechos de los demás. La contrapartida de lo anterior es que al inmigrante no debe exigírsele ningún requisito que no se le exija a los nacionales, lo cual, en este caso, implica no demandar en el ámbito internacional lo que no se demanda en el ámbito intranacional.

En el ámbito intranacional el tránsito de personas es libre, tránsito que debería ser igualmente libre en el ámbito internacional. El gobierno, reconociendo el derecho a la libertad de tránsito de las personas, tránsito que lo mismo da que tenga lugar intranacionalmente que internacionalmente, debe permitir la libre entrada de inmigrantes, no negándoles derechos que no les niega a los nacionales, y no concediéndoles privilegios que nos les concede a los nacionales.

Es justo, y por lo tanto correcto, que un gobierno permita la libre entrada de extranjeros a su territorio, sin exigirles requisitos que no les exije a los nacionales en su tránsito intranacional, como puede ser el pasaporte, la visa, un permiso de trabaja temporal, etc. Pero no es justo, y por ello no es correcto, que ese gobierno se comprometa a darles trabajo, ni temporal, ni permanente, a los inmigrantes. Lo que el gobierno debe hacer es respetar el derecho a la libertad de los inmigrantes para buscar trabajo, algo distinto a darles trabajo.

• Migración

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