MIÉRCOLES, 14 DE NOVIEMBRE DE 2018
La batalla del Medio Término

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“Las elecciones de medio término que se acaban de llevar a cabo en EU han arrojado interesantes lecciones pero que, para quienes solo observan la superficie de este vasto océano y su tempestad, ha sido un evento que los deja confundidos.”


Las elecciones de medio término que se acaban de llevar a cabo en EU han arrojado interesantes lecciones pero que, para quienes solo observan la superficie de este vasto océano y su tempestad, ha sido un evento que los deja confundidos. Han sido un parteaguas para definir la dirección del país y quien estará a cargo del timón de la nave. Los demócratas toman control de la cámara baja del congreso, y los republicanos conservan y consolidan su control del senado. Tradicionalmente ha sucedido a través de la historia política de EU, el que el partido del presidente en funciones, en este evento, siempre ha perdido asientos en el congreso. Sin embargo, en esta ocasión la pérdida de curules en la cámara baja ha sido la más baja en los últimos 70 años, sin considerar la que reportara Ronald Reagan en los 80s con 26, que es el mismo número que ahora pierde el presidente Trump. Y por primera vez en la historia el partido del presidente suma asientos en el senado.

Lo primero que debemos señalar en esta nueva forma de hacer política, es una escandalosa cantidad de millones de dólares que socialistas billonarios aportaron para la causa demócrata. Solamente en Texas fluyeron más de $100 millones de dólares para apuntalar la campaña de “Beto” O’rourke, que no bastarían y con la derrota de su “Beto” tuvieron que contabilizar sus pérdidas. Magnates como George Soros (The Open Society), Michael Blumberg, Tom Steyer (Hedge Funds), James Simpson (Renaissance Technologies), Reid Hoffman (LinkedIn), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Facebook), operaron en todo el país vaciando sus tesorerías en apoyo de candidatos demócratas con los perfiles más radicales, exhibiendo un socialismo resentido con tintes de comunismo. La gente pensante no entiende por qué estos “capitalistas” tan especiales luchan por establecer el socialismo en EU. Aunque las cartas de Soros las conocemos desde hace tiempo, así como su odio por EU que ha jurado destruir y, especialmente, su sociedad con quienes quieren establecer el New World Order.

La misma situación que ocurrió en Texas se repitió en Florida y Georgia, en donde este batallón de billonarios también volcó sus tesorerías en apoyo a dos candidatos demócratas a las gubernaturas. En Florida bendijeron a Andrew Gillman, un afroamericano con reputación de radical extremo quien había amenazado con un criminal aumento de impuestos, el establecimiento del impuesto sobre la renta estatal que nunca ha existido en Florida, prohibición total para poseer y portar armas, etc. En Georgia la agraciada por estos tan especiales billonarios fue Stacey Abrams quien, como perico, repetía las mismas ofertas desenfundadas por Gillman en Florida. Ambos candidatos perdían ante la sorpresa de quienes vieran los flujos de dineros con los que los arropaban.

Lo segundo que merece un señalamiento es que al retirarse cerca de 50 republicanos miembros de la cámara baja, fue la oportunidad para los candidatos demócratas ganadores. Ellos portan perfiles totalmente diferentes de quienes ellos identifican como sus decrépitos líderes: Nancy Pelosi, Chuck Schumer, Maxime Waters, Bill y Hillary Clinton, Obama, cuya etiqueta no tiene ideología más que el control del poder político utilizando tácticas con las que el mismo Al Capone se escandalizaría. La más reciente muestra fue la vergonzosa campaña cuajada de mentiras, intrigas y extorciones en contra del juez Kavanaugh, así como sus arengas para utilizar la violencia contra los republicanos que ya han sufrido el criminal acoso de sus talibanes.

Estos congresistas debutantes son todos jóvenes, veteranos de guerra, con una sólida educación, idealistas, con buen entendimiento de la operación de los mercados libres y, sobre todo, mentes sanas que no odian a Trump y están dispuestos a trabajar con él. Tal vez ésta sea la primera señal del regreso del partido demócrata a su viejo hogar. Hay que recordar que el partido demócrata originalmente era el partido liberal-libertario. El partido de Adams, Jefferson, Jackson, abanderados del Laissez-Faire y su libre comercio, mercados libres. Pero, iniciando con la presidencia de Wilson a principios del siglo pasado, tomaron la ruta hacia el socialismo y la servidumbre de Hayek. Por eso es que todavía conservan el término “liberal”. 

El tercer señalamiento que vale la pena hacer es cómo todos los participantes en el cobarde intento de inmolación del juez Kavanaugh perdieron sus asientos. Tal vez porque en las últimas semanas todas las mujeres que se habían prestado para este linchamiento declararon haber mentido y nunca haber conocido al acusado. Igualmente, los candidatos que, en rituales casi religiosos, fueran apoyados por famosas luminarias como Operah, Lebron James, Beyonce, Taylor Swift, Diddy, Rihana, George Clooney, todos perdieron sus contiendas. Pero, por otro lado, los candidatos demócratas acusados de serios delitos como Bob Melendez, investigado por soborno y procurar prostitutas menores de edad. Un racista simpatizante del grupo terrorista Antifa, golpeador de mujeres, antisemita, como Keith Ellison. Una inmigrante de Somalia que afirma odiar a EU, quien se casó con un hermano para lograr su residencia, y frecuenta a sospechosos de terrorismo, como Ilan Omar. Todos fueron elegidos para importantes posiciones en el servicio público.

Ante la toma por asalto que esperaban los demócratas y la anunciaban como su devastador Tsunami azul para enterrar a los republicanos, el resultado ha sido una gran decepción para el partido de la mula. Los republicanos, por otra parte, ganaron la mayoría de las gubernaturas y, sobre todo, las más importantes como Ohio, Texas, Florida, Georgia. Ante esta panorámica los demócratas están no solo frustrados por la ausencia de su ola azul, están también invadidos de una rabia mortal y, como los kamikazes, se preparan para llevar a cabo el sacrificio póstumo alimentados por su enfermiza obsesión de destruir a Trump, aun a costa de causar graves daños al país y a sus ciudadanos. La única ola que pudieron atestiguar fue la ola verde de los millones de dólares que, sin lograr su cometido, fluyeron por todos los EU llevando el mensaje socialista.  

Pelosi y socios ya amenazan con lo mismo que han mostrado como su bandera durante los primeros dos años: “Todo y todos contra Trump”, y el presidente se prepara para eso. Trump finalmente ha despedido al Procurador de Justicia como una señal de que, si eso quieren, les va a responder con la misma fuerza apoyado con un procurador que sí actúe. Por eso los demócratas han entrado en pánico ante la posibilidad de que el nuevo procurador “sí ventile” toda la información que los podría enviar a prisión. Al disiparse el humo de la batalla, podemos apreciar el nuevo panorama en el horizonte. Ante el despido del Procurador se manifiesta un presidente Trump más decidido que antes para continuar con su agenda. Con sus acciones envía un claro mensaje a los demócratas: “En un plano de cooperación ustedes tendrán al mejor de sus amigos. Pero en un campo de batalla puedo ser el peor de los enemigos”.

La moneda está en el aire.

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