VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2018
¿De qué se trata?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Lo que estamos viendo con el asunto del Tren Maya, que no es el único asunto que presenta estos síntomas, es Estado de chueco y capitalismo de compadres, más de lo mismo pero amplificado.”


AMLO ordena, para los días 24 y 25 de noviembre, otra “consulta ciudadana”, para “preguntarle al pueblo”, entre otras cosas, si debe construirse o no el Tren Maya. Esta nueva consulta ciudadana será igual a la anterior, con la que se le “preguntó al pueblo” si debía o no continuar la construcción de NAICM en Texcoco, lo cual quiere decir que será igual de tramposa y amañada.

AMLO dice, antes de conocer los resultados de la nueva “consulta ciudadana”, que la construcción del Tren Maya se iniciará el 16 de diciembre. ¿Por qué? Porque ya conoce los resultados de la nueva “consulta ciudadana”, y los conoce, no porque sea clarividente, sino porque la consulta se hará a modo para que la respuesta sea la que AMLO quiere que sea: el sí.

Más allá de cuál sea la respuesta a la pregunta de si estamos ante una actitud cínica de parte de AMLO, siendo un cínico quien actúa “con desvergüenza descarada”, la nueva “consulta ciudadana” es propia, no del Estado de Derecho, sino del Estado de chueco, y lo es porque la misma no cumple, para empezar, con los requisitos legales (por no decir metodológicos), de una consulta ciudadana bien hecha. ¿Qué tenemos? Hechos propios del Estado de chueco, promovidos por quien será el presidente de la República, quien lo que nos está diciendo es “Aquí mando yo”, por más que haya dicho, en un arrebato de populismo vergonzoso, que él ya no se pertenece porque está al servicio de la nación.

Lo podemos dar por hecho. El próximo 16 de diciembre se iniciará la construcción del Tren Maya, momento de preguntar, uno, por los estudios, desde financieros hasta ecológicos, pasando por los técnicos, que demuestran que el Tren Maya es viable y que no será un elefante blanco. Esos estudios, ¿se hicieron? Si se hicieron, ¿dónde se pueden consultar? En segundo lugar hay que preguntarse en qué momento se llevó a cabo la licitación para adjudicar, vía la competencia entre posibles oferentes, tan costosa obra (y no escribo “importante obra” porque no queda claro que lo sea). Esa licitación, ¿tuvo lugar? Si tuvo lugar, ¿dónde se puede consultar?

Al menos que sea un secreto muy bien guardado, ¿y por qué tendría que ser un secreto muy bien guardado?, no hubo licitación alguna para adjudicar, por la vía de la competencia, la construcción del Tren Maya, por lo que se trató de una adjudicación directa, propia del capitalismo de compadres, es decir, del contubernio entre el poder político y el poder económico, del cual el segundo obtiene rentas y el primero incondicionalidad. Y si la concentración del poder político resulta preocupante, el contubernio entre el poder político y el económico lo es más.

Lo que estamos viendo con el asunto del Tren Maya, que no es el único asunto que presenta estos síntomas, es Estado de chueco (la “consulta ciudadana”) y capitalismo de compadres (la adjudicación directa), más de lo mismo pero amplificado.

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