SÁBADO, 23 DE FEBRERO DE 2019
Migración centroamericana, piedra de tropiezo o cantera fina

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“Si bien México no es un país del club de países desarrollados, hay puestos de trabajo no ocupados por mexicanos y que brindarían una mejora en la calidad de vida de los migrantes, comparada con la que dejarían atrás.”


Las caravanas migratorias que llegan por México, en particular desde Centroamérica y con expectativa de destino los EE.UU. generan perspicacia y cuestionamientos. Hay debates sociales tanto en México como en los EE.UU. sobre una serie de temas que no se habían dado en México en esta magnitud, si bien al menos en los últimos 200 años de EE.UU., siempre ha estado ahí (migración), pero entre los comentarios del presidente Trump, el ruido mediático en consecuencia y la abultada cantidad de personas que buscan una calidad de vida mejor hoy en día, provoca mayor atención. Destaca entonces derivado del debate, la compasión, empatía, defensa, así como el conflicto, racismo, e incluso historias de complot muy poco creíbles, pero públicamente expuestas.

Sin embargo, desde una perspectiva técnica de la economía de libre mercado, se genera el siguiente planteamiento. Si se permitiera el libre mercado en la contratación de trabajadores de cualquier nacionalidad (incluso con algunos requisitos, pero sin generar barreras de acceso al mercado) este no sería un tema conflictivo e incluso ni siquiera sería EE.UU., propiamente el destino de los grupos migratorios que pasan por México. El libre mercado transforma la dinámica de una sociedad. Es común conocer opiniones de que la economía es un juego de suma cero, como por ejemplo el tenis donde si alguien gana, el otro pierde. Se opina en contrario, que primero se debe ayudar a los mexicanos y después a los migrantes. Incluso se publican fotografías que buscan crear sentimientos malsanos; por ejemplo, personas ayudando a migrantes y al mismo tiempo indígenas sin ninguna apoyo de nadie en México.

Afortunadamente la economía no es un juego a suma cero. En realidad, y como ejemplo, es como la carrera San Silvestre, donde todos ganan en mejorar la salud y mantenerse en forma, sean corredores experimentados, principiantes, jóvenes, adultos mayores.

La economía no es estática, donde nada cambia; los puestos de trabajo no son fijos, donde el capital humano es homogéneo. En la vida real, la economía es dinámica, por lo que no ocurre el escenario donde si alguien gana, otra persona pierde. El flujo de horas hombre requeridas en un proceso de producción, depende de los inventarios de capital humano y no siempre es homogéneo. El economista Daniel Griswold, experto en comercio e inmigración, lo llama, el efecto de la mezcla de ocupaciones (occupation mix effect). Con la inmigración las personas nativas en la escala más baja de jerarquías laborales tienden a subir de nivel de trabajo, al administrar a los inmigrantes que llegan.

Este puede ser el caso de la inmigración centroamericana actual. En Ciudad Juárez hacen falta trabajadores tanto en la industria maquiladora, el sector comercial e incluso el sector construcción; es muy complicado encontrar empleados incluso con el alza del salario mínimo de 2019 en 100%. Con una tasa de desempleo estatal en Chihuahua al IV Trimestre de 2018, según INEGI de 2.2%, básicamente hoy Ciudad Juárez vive expresamente el concepto de empleo pleno. Incluso, es una obstrucción para atraer inversiones, pues no hay gente disponible para trabajar en esas nuevas empresas que se pudieran abrir, y, por ende, tampoco se crean nuevas plazas para mexicanos.

Los migrantes podrían ayudar a darle un segundo auge a la industria maquiladora y al sector comercial, brindándoles oportunidades de empleo y de esta forma se crearían trabajos para gerentes, ingenieros y técnicos especializados a los mexicanos. Esto es, se crearían trabajos para los mexicanos más calificados y generaría una derrama económica directa, a la vez que, en recaudación y salarios por la ampliación de la mano de obra disponible general, al incluir a los migrantes.

De esta forma sería una formula ganar-ganar, los migrantes escaparían de la violencia de sus países, y obtendrían trabajo en México. Si bien México no es un país del club de países desarrollados, hay puestos de trabajo no ocupados por mexicanos y que brindarían una mejora en la calidad de vida de los migrantes, comparada con la que dejarían atrás. De esta forma se evitarían sentimientos tribales primitivos y el discurso no sería la disyuntiva de ayudar migrantes respecto mexicanos pobres, sino que los migrantes contribuyan a crear más trabajos para mexicanos. Es por esta razón que debe prevalecer el libre mercado en el caso concreto de la migración.

El libre mercado transforma la dinámica de una sociedad, cuando las empresas pueden tomar sus propias decisiones, en cuanto a contratación de trabajadores y producción de bienes y servicios que son deseados en los mercados del mundo. En vez de ver a los migrantes como problema, se les verá como participantes de la creación de empleo para mexicanos, lo cual aumentará los proveedores de servicios y a su vez generadores de empleo más calificado. Con el tiempo, se genera empatía y la tolerancia fortalecerá el tejido social. Con el libre mercado, los mayores logros los consiguen quienes aumentan el bienestar de todos. Es un cambio transcendental de dinámica que se transforma la sociedad hacia la tolerancia en vez del tribalismo.

Es importante que exista una coordinación entre el sector privado, el Instituto Nacional de Migración, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. De esta forma, al haber vacantes en las empresas mexicanas, no ocupadas por mexicanos, se puedan dar en un tiempo perentorio los permisos de trabajo para los migrantes, para que puedan venir sin tener que hacer caravanas, ni pagar coyotes, ni vivir en la zozobra.

Es importante poner a trabajar todo ese capital humano migrante, que contribuirá a crear trabajos en México, en vez de perder tiempo precioso en discusiones estériles. Es menester enfocarse en temas reales como mantener la competitividad de Norteamérica y contribuir a las cadenas de valor mundiales. Los trabajadores migrantes centroamericanos junto con gerentes y técnicos Mexicanos contribuirán a que la clase media en Norteamérica continúe teniendo acceso a bienes y servicios de calidad que antes eran inaccesibles.

La migración centroamericana no tiene que ser una piedra de tropiezo; si se talla la piedra de forma fina ayudará a cincelar las canteras para la construcción de una gran catedral.

• Liberalismo • Migración

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