Pesos y contrapesos
May 21, 2019
Arturo Damm

El problema y la solución (II)

Una mayor producción de bienes y servicios, una mayor creación de empleos y una mayor generación de ingresos tienen que ver con los principios económicos que hay que respetar si queremos lograr el progreso económico.

El problema económico es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis. Nunca vamos a vivir en un mundo de total, universal y definitiva abundancia, en el cual todo alcance para todos, en las cantidades que cada uno quiera, y sobre todo gratis, pero sí hemos sido capaces de minimizar la escasez y, por ello, de elevar el bienestar de la gente, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que dispone. Hoy los seres humanos, en general, tenemos mejor nivel de vida que hace cien, doscientos o trescientos años. Hoy tenemos a nuestra disposición, en general, más, mejores y más variados satisfactores.

Para minimizar el problema de la escasez deben cumplirse ciertas condiciones, relacionadas con la oferta, la demanda y el dinero.

Por el lado de la oferta se necesita que se produzca lo más posible y que lo producido se ofrezca al menor precio posible.

Por el lado de la demanda se requiere que el consumidor genere el mayor ingreso posible.

Por el lado del dinero se requiere que el mismo aumente su poder adquisitivo, de tal manera que con la misma cantidad, al paso del tiempo, pueda comprarse una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios.

En la medida en la que seamos capaces de producir la mayor cantidad posible de bienes y servicios y de ofrecerlos al menor precio posible; de que los consumidores generen la mayor cantidad de ingreso posible, y de que el dinero incremente lo más posible su poder adquisitivo, habremos logrado minimizar lo más posible la escasez y, como contrapartida, habremos conseguido incrementar lo más posible el bienestar de la gente que depende, va de nuevo, de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios a su disposición, que hay que producir, ofecer y vender; demandar, comprar y consumir.

Todo lo anterior nada tiene que ver con éste o aquel modelo, con ésta o aquella teoría, con ésta o aquella ideología. Tiene que ver con la lógica, que en este caso podemos llamar lógica económica, guía insustituible si queremos obtener, en materia económica, buenos resultados: una mayor producción de bienes y servicios, una mayor creación de empleos, una mayor generación de ingresos. Todo lo anterior tiene que ver con los principios, que en este caso podemos llamar principios económicos, que hay que respetar si queremos lograr el progreso económico, definido como la capacidad para producir más (dimensión cuantitativa) y mejores (dimensión cualitativa) bienes y servicios para un mayor número de gente (dimensión social), lo cual es posible y, en el caso de México, urgente. ¿Qué necesitamos? Aplicar esa lógica. Respetar esos principios. Modelo que no la aplique y no los respete fracasará. AMLO, ¿lo entiende?

Continuará.



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