LUNES, 24 DE JUNIO DE 2019
El mercado como promotor del bienestar social

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Santos Mercado







“El mercado libre, salvajemente libre, sin gobiernos que estorben es que el brinda mayor bienestar social.”


Hay dos entidades que presumen de dedicarse al bienestar social: El gobierno y el mercado.

El gobierno dirá que quiere acabar con la pobreza, que todos tengan salud y que todos reciban educación. Para lograr tales propósitos impondrá impuestos a todos los que trabajan, a los que tienen empresas, a los dueños de casas, a los que compran y también a los que venden. Creará un organismo que vigile a los que reciben un salario, obligará a los empresarios a que descuenten el Impuesto Sobre la Renta directamente de la nómina y lo transfieran al gobierno, obligará a que el empresario pague impuestos sobre las ganancias de la empresa, vigilará que todos los propietarios de casas paguen el impuesto predial, vigilará que todos los que hagan una transacción comercial paguen el Impuesto al Valor Agregado. Si vas a usar el aeropuerto también tendrás que pagar impuestos o si usas una carretera o barco también te obliga a pagar impuestos. Si no pagas todos los impuestos que te impone el gobierno, puedes ir a la cárcel.

Y todo este dinero que el gobierno recaba, que es una cantidad enorme, ¿para qué se usa?

En primer lugar, para los sueldos del presidente, gobernadores, presidentes municipales, regidores, diputados, senadores, asesores, profesores de las escuelas de gobierno, para los sindicatos estatales, para regalar dinero a los ancianos, a las madres solteras, a los que no tienen trabajo ni estudian, para mantener las cárceles, para regalar dinero a los niños de primaria, secundaria, preparatoria, universidad, regalar dinero a los centros de investigación, al CIDE, a la UNAM, al COLMEX, para mantener gastos de 80 embajadas, 67 consulados, 7 misiones permanentes, tres oficinas de enlace, etc.

¿Se justifican todos estos usos del dinero de los contribuyentes? Si hubiéramos definido claramente las funciones que debe cumplir el gobierno, estoy seguro que no habría necesidad de que extrajera tantos recursos de la gente productiva, es decir, del sector privado.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

  1. Porque los gobernantes, para subir a los puestos de poder, han endulzado nuestros oídos ofreciendo que nos van a dar bienestar: salud gratis, educación gratis y muchos programas sociales. Nunca nos dicen que primero nos van a meter la mano en el bolsillo. Y votamos por ellos.

  2. No hemos entendido que los impuestos son robo (porque son impuestos), porque nadie los paga voluntariamente, nos obligan, igual que el ladrón de la esquina, bajo la amenaza de matarnos o de privarnos de la libertad.

  3. No hemos entendido que para que el gobierno te regale un peso, tiene que despojarles a otros de tres pesos, un peso lo usa para el que cobra, otro para el que administra y otro para regalarte.

  4. El dinero regalado por el gobierno, genera pobreza en mucha gente, pues el gobierno no es generador de riqueza.

  5. El principal beneficiario de un sistema de bienestar que se basa en el sistema de impuestos, es la alta burocracia gubernamental. Y no se lo merecen.

Si el gobierno solo se dedicara a cuidar el orden, la seguridad, es decir, que nadie te asesine, nadie te robe y nadie te haga fraudes, no necesitaría tanto dinero. Con menos del diez por ciento de lo que ahora extrae de la sociedad, sería suficiente.

En realidad, casi todo lo que hace el gobierno se podría lograr mediante el mercado, es decir, con el sector privado, y de manera más eficiente, rápida y de mayor calidad.

El mercado es un sistema que se basa en el respeto a la propiedad privada, el respeto a la vida del comprador y del vendedor, las personas son libres de comprar donde quieran, con quien quieran y nadie les obliga a hacer las transacciones, los precios son acordados por los agentes económicos, si el vendedor pone un precio alto, el comprador simplemente no compra y nadie tiene derecho de enojarse, no hay coacción, nadie obliga a nadie, hay libre competencia y te vas con quien te de mejor precio y calidad.

  1. La SALUD podría darla el mercado, es decir, los agentes privados, no es necesario que el gobierno intervenga. De hecho, hay muchos hospitales, clínicas, sanatorios y dispensarios privados. Los trabajadores podrían contratar seguros privados como sucede con los automóviles, o bien, si no quiere pagar un seguro mensual, pueden abrirse sistemas de crédito. Tuviste un accidente, eliges el hospital que quieras, el banco paga tus gastos y luego tú le pagas, mes a mes, al banco.

  2. La EDUCACIÓN puede ser proveída totalmente por el mercado. De hecho, hay escuelas y universidades privadas. No hay necesidad de que el gobierno gaste en construir escuelas, las mantenga ad infinitum con subsidios, pague los sueldos de los profesores. Ese es un sistema prusiano que destruye a los jóvenes, desperdicia los recursos y forma a los alumnos con mentalidad de empleado, de subordinado, en lugar de formar empresarios, que es lo que necesita este país. Los alumnos deben disfrutar de créditos para estudiar donde quieran, la carrera que quieran y en el país que elijan.

  3. El mercado puede dar las mejores carreteras. Muchos excelentes ingenieros podrían trazar y construir excelentes autopistas. Claro se necesita que piensen como empresarios y no como ingenieros que solo quieren una quincena segura.

Algunos temen dejar que el mercado funcione libremente, sin control, ni regulaciones ni impuestos del gobierno porque, argumentan, “muchos se harían inmensamente ricos”. Lo que no entienden es que esos empresarios millonarios no guardan el dinero en el colchón, ni se lo pueden comer, forzosamente lo tienen que invertir: compran materia prima, ponen sucursales, contratan trabajadores y generan nuevos productos que están destinados al consumo y a la felicidad del comprador. Todo lo que ganan los empresarios, termina por beneficiar a la gente, porque no es posible que suceda de otra manera. Es la dinámica propia del capitalismo, del mercado libre.

Cierto que el mercado genera desigualdad, porque permite que unos se hagan supermillonarios, pero eso solo significa que esos supermillonarios son los que han beneficiado a millones de personas y que pueden seguir beneficiando aún a más gente. Necesitamos un ambiente para que cualquiera que tenga iniciativas, ganas y ambiciones también pueda ser supermillonario. Muy bueno sería que los alumnos, en lugar de estar soñando con una chamba que le garantice quincenas seguras, estuvieran dispuestos a terminar su carrera y emprender un negocio, que tomaran riesgos, que aprendieran a vender, comprar, importar, exportar, crear productos nuevos y dar trabajo a la gente que carece de iniciativa, pero que es muy trabajadora, honesta y formal. Todos estaríamos mejor.

En otras palabras, el mercado libre, salvajemente libre, sin gobiernos que estorben es que el brinda mayor bienestar social.

• Liberalismo

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