MIÉRCOLES, 16 DE OCTUBRE DE 2019
La sarna del congreso de EU

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El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


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“Una fuente cardinal del Síndrome de Trastorno Trumpiano (STT) que los enferma, es la limpia, desmonte y desraizado múltiple de la avanzada socialista posmoderna de la élite.”


Había jurado retirarme del perpetuo intento para linchar a Trump, pero, ante la última canallada con la que una vez más tratan desaforarlo, no puedo. Creo haber transitado un rudo camino de vida con gran intensidad y, en esa jornada, he conocido especímenes en lo más profundo de las alcantarillas del mundo. Pero jamás había atestiguado acciones tan despreciables de gente tan cínica, deshonesta, falsa. Lo que está sucediendo en EU es un golpe de estado.

Alan Dershowitz, admirado abogado, profesor de Harvard, demócrata, afirma la nueva agresión a Trump no tiene bases legales y un desaforo es imposible pues sería anticonstitucional. “Sus amigos demócratas le reclaman, él replica, “no defiendo a Trump, defiendo la constitución porque esto es un intento de golpe de estado”. 

Es un insulto que, en el pleno del congreso, a una gavilla de criminales le ubiquen el letrero de “honorable” pues para ellos honor, integridad, principios son misterios desconocidos. En mi azarosa vida he visto tanto, pero nunca algo semejante a esta chusma, Pelosi, Schumer, Nadler, Schiff, merodeando el congreso de EU con sus garras afiladas. Seres sin consciencia, comerciantes de almas, asesinos con una misión, “liquidar a Trump” (with extreme prejudice). Son los seres de corazón corrupto descritos por Mises que los mercados rechazan, pero no la política.

Es repulsivo mirar cuando, henchidos de cinismo, aparecen expulsando sus mentiras sin que en sus rostros aparezca alguna mueca que los delate. Y lo más insultante es que saben mucha gente conoce el material de su tejido diabólico, pero, montados en su soberbia, no les importa y catapultados por su odio siguen adelante. 

En los últimos tres años, Trump, su familia, sus amigos y sus negocios han sido investigados, auditados, invadidos, difamados, disectados, arrestados y físicamente atacados. En 2016, sicarios que Obama infiltró en el FBI, la CIA y el DOJ, intentaron demoler su campaña, sabotear la transición y abortar su presidencia. Los consume el terror pues saben que no pueden derrotarlo y reelegido, garantiza una suprema corte de justicia integrada por constitucionalistas, no activistas, y su derecho al aborto, no a la vida, como dice la constitución, estaría en peligro, pero es el problema menos preocupante.

Odian su estilo combativo. Sus crudas expresiones que “hieren sus sentimientos”, lo envidian estilo McCain, Romney, Hillary que no pudieron lograr lo que él sí, la presidencia. Enfurecidos porque no busca guerras, pero él sabe que su guerra no está en países lejanos, está en Washington y sus enemigos son más peligrosos que ISIS. El cerrar la frontera, aranceles al mercantilismo chino, y no intervenciones militares en el extranjero, enrabia a demócratas y republicanos “intermediarios” de contratos multibillonarios del pentágono con fabricantes de armas, y limita sus votantes ilegales.

Un letal ataque a sus enemigos es una economía en un auge no visto en los últimos 50 años: se han creado 7 millones de empleos y arriba a un desempleo récord (3.4%), récord de gente trabajando (160 millones), incrementos constantes de ingresos de los trabajadores y de los familiares —economía que dos terceras partes del PIB pertenece a los consumidores— bajas tasas de interés, baja inflación, crecimiento constante del PIB (22 trillones), impresionantes retornos de capitales atraídos por un nuevo esquema impositivo, mercado de valores creciente. Todo esto a pesar del saboteo de sus enemigos.

Otra fuente cardinal del Síndrome de Trastorno Trumpiano (STT) que los enferma, es la limpia, desmonte y desraizado múltiple de la avanzada socialista posmoderna de la élite. ¡Trump la detuvo y la está destruyendo! Además, en todos sus enfrentamientos: primaria de los republicanos, debates, la elección, Hollywood y De Niro, Stormy Daniels, caso de Kavanaugh, predicciones de Krugman y Summers, el reporte de Mueller. Trump los ha ganado todos en algo semejante a la lucha del correcaminos y el coyote.

Pero todo esto es humo para cubrir una tenebrosa realidad. Aunque lo nieguen, el Estado Profundo existe y, con operaciones fraudulentas, a través de los años han retirado trillones de dólares de agencias del gobierno de EU. Son los beneficiarios del mercado anual de $1 trillón que generan las drogas. En 2015 se descubrió un faltante de $6.5 trillones en el Departamento de Defensa (la misma cantidad del costo de guerra en Irak) con huellas hacia Lockheed Martin (miembro del Estado Profundo). Siempre que organizan un desaforo es porque el dinero ha desaparecido y necesitan distraer la atención y Silicon Valley, ya trabajando para ellos, son responsables de ocultarlo, además, han establecido para ellos la red más grande de espionaje a través de las redes sociales y celulares.

A finales de los 30s crearon el “Fondo de Cambio y Estabilización”, costeado con el producto de los saqueos en las guerras para iniciar el presupuesto negro del gobierno paralelo. En los años 40 se creaba la NSA y la CIA y explotaba la deuda de la Tesorería para financiar proyectos militares y de Inteligencia. Se creaban mecanismos sofisticados para desviar recursos hacia un “presupuesto negro”. En 1980 se autorizaban empresas privadas para maquilar grandes proyectos supersecretos. Esos contratistas después se unieron con la CIA y la NSA con trillones a su disposición, y decidieron controlar un mundo de gente idiotizada con drogas, ideas marxistas, destrozando instituciones como matrimonio y familia.  

Ellos no aman su país, aman el mundo globalizado, su patriotismo está con el Estado Profundo y su presupuesto negro de $50 trillones. Las fronteras son reliquias. La UE, no la Constitución, debe ser el modelo para los EU y abrir las puertas al marxismo. Lanzan una cantinera de 28 años para poner fin a los combustibles fósiles, borrar de la constitución la Segunda Enmienda, redistribuir el ingreso con impuestos marginales hasta un 90%, legislación de identidad sexual, abrir las fronteras, un paraíso donde todo es gratis, universidad, servicios médicos, aborto, alimentos, vivienda, ingreso garantizado sin trabajar. ¿Costo? $90 trillones. 

Trump sigue retando al estado profundo y ha ordenado una auditoría del FED en donde hay faltantes de trillones de dólares, reta al socialismo de la ONU. Silicon Valley, propiedad de billonarios marxistas, usa Twitter para enfrentar a los orates de Hollywood. El marxismo en las universidades, la fraudulencia de la OTAN, ONU, UE, el radicalismo verde, promotores del aborto con dinero público, media controlada en un 95% por el estado paralelo con su presupuesto negro, especialmente CNN, NBC, The Washington Post y The New York Times.

Con sus espuelas ha provocado que los demócratas revelen el verdadero contenido de su carácter y, sabiendo que en 2020 no lo pueden derrotar, lo han sentenciado a muerte. Trump lo sabe y los espera listo para la batalla. Porque la guerra educa los sentidos, llama la voluntad a la acción, enfrenta los combatientes en una feroz confrontación cuerpo a cuerpo en momentos críticos en los que el hombre mide al hombre y, al final, emerge el victorioso.

• Estados Unidos

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