Reinventando México
Oct 29, 2019
Santos Mercado

Socialismo o la idea romántica de vivir en tribu

La bella idea de vivir en tribu explica por qué es tan popular el socialismo. Tener un papi que nos cuide y nos proteja es muy atractivo.

Todavía hace cien mil años, el Homo Sapiens tenía tres actividades fundamentales, saciar el hambre, reproducirse y conservar la vida, tal como vemos a los chimpancés en el zoológico. Pasaron miles de años para que los primates aprendieran que la sobrevivencia era más fácil si formaban grupos. Los grupos más antiguos se formaban con los propios descendientes. De manera espontánea, alguno de ellos establecía su autoridad para que los hijos y los hijos de los hijos no se dispersaran, aprendieron a formar familias. Las familias crecieron, y aprendieron a distribuir tareas, unos a cazar animales, otros a cuidar a los hijos y la vida se hizo más fácil. Las familias seguían creciendo, las mujeres parían uno tras otro y ya se podían ver abuelos, padres, nietos, bisnietos y más. Esas tribus ya eran grupos de 50, 80 o más seres vivos. El jefe, normalmente, era el más viejo y era quien decidía si debían emigrar para seguir buscando alimento. Al morir el jefe los hijos se disputaban el mando. A veces quedaba el hijo de mayor edad, pero podía ser que otro más joven y fuerte también quisiera tener el mando. De cualquier manera, en toda tribu solo había un jefe que se preocupaba por buscar alimento para todos, protegía en lo posible la vida de todos y seguramente era quien instruía a los hijos y nietos para tener una mejor caza de animales salvaje o a cultivar algunas semillas.

¿Y qué tiene que ver esto con el comunismo o socialismo? Mucho, el socialismo es la idea romántica de vivir en tribu. Hay un jefe o líder que cuida y se desvela por el bienestar de todos, para que nadie sufra de hambre, todos tengan vestido, educación, salud y diversión. Es un bello mundo donde solo se necesita que todos obedezcan al líder. Solo el líder piensa y toma decisiones; los demás no necesitan pensar ni preocuparse, solo deben obedecer las órdenes del líder. Si alguno llega a cuestionar al líder, debe ser expulsado o muerto pues significaría un resquebrajamiento del sistema tribal.

Vivir en tribu o en socialismo es llevar una vida cómoda como cuando éramos niños y nuestro padre se encargaba de llevar el sustento a casa, nos vestía, nos daba de comer y nos daba juguetes, lindos esos tiempos de la infancia.

Por supuesto, en la tribu no había quien se apropiara de las cosas, nadie podía decir “este rincón es mío”, este pavo es de Juan, no, porque todo era de todos, no había propiedad privada. Tampoco había comercio entre los miembros de la tribu, ni dinero, nadie podía formar su propio patrimonio ni tener más comida que otros. Había una hermosa igualdad donde nadie sobresalía. Bueno, quizás el jefe sí podía comer más, porque era el jefe y nadie tenía el derecho de reclamarle pues tenía el riesgo de perder la vida o los dientes.

La bella idea de vivir en tribu explica por qué es tan popular el socialismo. Tener un papi que nos cuide y nos proteja es muy atractivo. Vivir en tribu se convirtió en una actitud cultural que llevamos en los genes. Cualquier líder político que nos ofrezca ser nuestro papi tiene la posibilidad de recibir un gran apoyo. ¿A quién no le gustaría tener la vida asegurada, sin riesgos, sin tener que sudar la frente por conseguir alimento con nuestro propio esfuerzo?

Ahora sabemos por qué el neoliberalismo es tan impopular, por qué no gana votos. Es que el neoliberalismo te exige que no te supedites a nadie, que no seas parásito de los demás, que no asumas que un líder te resolverá la vida, que consigas tu bienestar con tus propias fuerzas. Eso implica que debes tomar decisiones, asumir riesgos y quizás obtengas lo que quieres, quizás no. Además, el neoliberalismo te exige que respetes la vida de los demás, que no robes, ni hagas fraudes. En otras palabras, no puedes aspirar a vivir en tribu y ser neoliberal, son paradigmas muy diferentes. Digamos que el neoliberalismo es para adultos y el socialismo es para infantes, para niños que son incapaces de decidir por sí mismos y de asumir las consecuencias.

Ese espíritu de tribu es el que inculcamos en las universidades. Los alumnos terminan sus carreras y solo les interesa conseguir a un amo, patrón o institución gubernamental que les garantice las quincenas. Así tendrán pan seguro en la mesa sin necesidad de preocuparse. Por eso mismo es que muy pocos salen con el espíritu o las ganas de poner sus propias empresas pues eso entraña riesgos que no desean correr. Por la misma razón votarán por partidos socialistas que les ofrecen ese mundo color de rosa.

Si los individuos rechazan el neoliberalismo porque no quieren correr riesgos, no quieren abrir empresas, no les gusta el comercio, solo están estirando la mano para recibir alimento, ¿quién va a organizar la producción y la distribución? Los políticos izquierdistas dicen “deja todo en manos del líder”. Pero esto es volver a los tiempos de las cavernas con un rey o dictador tomando decisiones a nombre de todos. Vivir en tribu es romántico; pero, ¿es viable para toda una nación?

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