Pesos y contrapesos
Dic 27, 2019
Arturo Damm

No hay manera

No hay manera, si se sabe todo lo que de ello depende, de minimizar los pésimos resultados que, en materia de crecimiento, se han obtenido recientemente.

En más de una ocasión, dados los pésimos resultados en materia de crecimiento económico, AMLO ha dicho que el mismo no importa, lo cual es mentira. Sí importa.

El principal problema económico es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho gratis.

La primera condición que debe cumplirse para minimizar la escasez (y no escribo para terminar con la escasez porque nunca viviremos en un mundo donde todo alcance para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis) es que se produzca la mayor cantidad posible de bienes y servicios, es decir, que la economía crezca lo más posible.

El crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, de tal manera que, por ejemplo, si se dice que en el 2018 la economía mexicana creció 2.1 por ciento, lo que se dice es que la producción de bienes y servicios en 2018 resultó, en términos reales, ya descontada la inflación, 2.1 por ciento mayor que en 2017.

Dado que el problema económico de fondo es la escasez, y dado que la primera condición que debe cumplirse para minimizarla es que se produzca lo más posible, es decir, que la economía crezca lo más posible, es que resulta preocupante el comportamiento de la producción en México, que en esta ocasión analizo a partir del Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, que desde septiembre del 2018 hasta octubre de 2019, último mes para el que tenemos datos, ha registrado una tendencia a la baja.

Según el IGAE en septiembre de 2018 la producción creció, en términos anuales, 3.0 por ciento. En octubre pasado decreció 0.7 por ciento. De los diez meses transcurridos entre enero y octubre, solo en dos, enero (1.0 por ciento), febrero (0.8) y abril (0.2), el crecimiento fue positivo; en uno, junio, fue cero; y en los restantes seis: marzo (menos 0.7), mayo (menos 0.5), julio (menos 0.4), agosto (menos 0.6), septiembre (menos 0.4) y octubre (menos 0.7), fue negativo.

Según los datos del IGAE, el crecimiento promedio mensual de la producción de bienes y servicios entre enero y octubre de 2018 fue 2.28 por ciento. Un año después, entre enero y octubre pasados, fue menos 0.13 por ciento, resultado preocupante porque el crecimiento SI importa, y no solo por lo que a la producción de bienes y servicios respecta, sino por lo que de ella depende, en primer lugar la creación de puestos de trabajo (para producir alguien tiene que trabajar) y en segundo término la generación de ingresos (a la gente se la paga por trabajar).

No hay manera, si se sabe todo lo que de ello depende, de minimizar los pésimos resultados que, en materia de crecimiento, se han obtenido recientemente. No hay manera. ¡Claro que el crecimiento importa!



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