Pesos y contrapesos
Feb 7, 2020
Arturo Damm

Expectativas de inflación 2020 y 2021

El tema de si la autoridad monetaria debe, o no, tener metas de inflación es polémico, sobre todo porque, desde el punto de vista del keynesianismo, que sigue vigente de muchas maneras, es peor la deflación que la inflación.

Ya se publicaron los resultados, para enero, de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, que el Banco de México levantó entre 38 grupos de análisis y consultoría económica, nacionales y extranjeros. Las cifras utilizadas son la media de las respuestas obtenidas.

Para 2020 se espera una inflación del 3.50 por ciento (máxima del 4.06 y mínima del 2.90) y para 2021 del 3.52 (máximo del 4.20 y mínima del 3.00). Lo malo: se espera un repunte en la inflación, que en 2019 fue 2.83 por ciento. Lo bueno: se espera que, en 2020 y 2021, la inflación esté dentro de la meta fijada por el Banco de México, tres por ciento más menos un punto porcentual de margen de error, por lo que la autoridad monetaria pretende, como lo ha dicho, una inflación baja y estable, lo cual quiere decir que procura, o porque la ocasiona o porque la permite, una pérdida del poder adquirido de nuestro dinero baja y estable. Con esa meta de inflación, que solo se logró en 10 de los 19 años transcurridos entre 2001 y 2019, se acumuló una inflación del 119.29 por ciento. ¿Aceptable?

En nueve, de los 19 años transcurridos entre 2001 y 2019, la inflación se ubicó por arriba del cuatro por ciento, 5.10 por ciento en promedio: la máxima en 2017 con 6.77, la mínima en 2006 con 4.05. En ocho de esos años se ubicó entre el tres y el cuatro por ciento, 3.67 por ciento en promedio: la máxima en 2003 con 3.98 por ciento, la mínima en 2005 con 3.33. En los dos años restantes se ubicó por debajo del tres por ciento, 2.48 por ciento en promedio: la mínima en 2015 con 2.13, la máxima en 2019 con 2.83. En ninguno de esos años se ubicó por debajo del dos por ciento.

El Banco de México fija una meta de inflación baja y estable (entre 2 y 4 por ciento), estando de acuerdo con una pérdida, baja y estable, del poder adquisitivo de nuestro dinero por lo que, o la permite (dejando salir presiones inflacionarias) o la ocasiona (generando inflación). ¿Es correcto?

Con relación al poder adquisitivo del dinero hay tres posibilidades: que se mantenga, que se reduzca (inflación), que aumente (deflación). ¿Cuál es la mejor opción? La última. ¿Cuál es la peor? La segunda. ¿Cuál ha elegido la autoridad monetaria? La segunda, la peor. ¿Es correcto, aunque la inflación sea baja y estable?

El tema de si la autoridad monetaria debe, o no, tener metas de inflación es polémico, sobre todo porque, desde el punto de vista del keynesianismo, que sigue vigente de muchas maneras, es peor la deflación que la inflación. Precisamente por eso, porque es polémico, hay que seguir polemizando, con la esperanza de avanzar hacia el descubrimiento de la verdad.

Por lo pronto, la inflación seguirá con nosotros. La única pregunta es, ¿cuál será el porcentaje?



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