Pesos y contrapesos
Abr 6, 2020
Arturo Damm

Consumo solidario

El consumo solidario no tiene como fin impulsar la demanda agregada, sino ayudar, en tiempos de crisis económica, a quienes necesitan vender para preservar su trabajo y mantener su ingreso.

Escribí esta columna antes de que AMLO diera a conocer el Plan de Reactivación Económica, razón por la cual no lo conozco, motivo por el cual lo comentaré mañana. Hoy centro la atención, no en lo que el gobierno debe hacer para enfrentar de la mejor manera posible la difícil situación económica, sino en lo que nosotros, como consumidores, podemos hacer para, en la medida de lo posible, que será menor que la deseable, ayudar para que el deterioro económico sea menor.

Ya se trate del gobierno, o de los consumidores, el objetivo debe ser preservar puestos de trabajo y fuentes de ingreso, ¡la mejor manera de ayudar a la gente!, trabajo e ingreso que se pierden cuando, por el aislamiento, se cae la demanda por bienes y servicios, se caen los ingresos, aparecen las pérdidas, se cierra el negocio, se pierden puestos de trabajo y fuentes de ingreso, generándose una nueva caída en la demanda, perpetuándose y agravándose el círculo vicioso.

Mi propuesta es a favor del consumo solidario, que consiste en comprarle a quien necesita vender, aunque uno no necesite lo comprado. Se trata de ayudar y no me refiero, obviamente, de ayudar a las grandes empresas del sector formal de la economía, sino, sobre todo, a oferentes de bienes y servicios del sector informal, desde un bolero hasta un tamalero, pasando por un lava coches o una remendona. Consumo solidario, pongo un ejemplo.

Todos los sábados, tal y como sucedió el sábado pasado, va a la casa un bolero a bolear zapatos. Dado el aislamiento (quedarse en casa y no ensuciar zapatos), el sábado pasado no teníamos zapatos sucios. Estrictamente hablando no necesitábamos los servicios del bolero. Sin embrago, entre mis hijos y yo le dimos a bolear diez pares de zapatos, no porque necesitáramos la boleada, sino por ayudar al bolero que, dicho sea de paso, lleva diez años dándonos ese servicios todos los sábados. Consumo solidario: comprarle a quien necesita vender, aunque uno no necesite lo comprado.

¿Que en términos macroeconómicos el efecto del consumo solidario es mínimo? Puede ser, momento de apelar a la divisa personal de un amigo muy querido: “De lo menos, lo más”.

El consumo solidario no tiene como fin, ¡sería absurdo plantearlo así!, impulsar la demanda agregada para contrarrestar, por ese lado, las presiones recesivas sobre la actividad económica. No, el fin del consumo solidario es ayudar, en tiempos de crisis económica, a quienes necesitan vender para preservar su trabajo y mantener su ingreso, comprándoles, aunque nosotros no necesitemos lo comprado.

Termino con esta cita de Adam Smith, el padre de la economía moderna: “En sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos; en refrenar nuestro egoísmo y ejercitar nuestros afectos benevolentes, en ello constituye la perfección de la naturaleza humana”.



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Los dos enemigos del pueblo son los criminales y el gobierno. Atemos al segundo con las cadenas de la Constitución para que no se convierta en la versión legalizada del primero.

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