LUNES, 4 DE ENERO DE 2010
El punto sobre la i
¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé

Arturo Damm





“"La política no es otra cosa que los medios para conquistar y ejercer el poder sobre otros.” ”
Jacques Ellul

¿Qué es la política? Según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española de la Lengua, la política es lo “perteneciente o relativo a la actividad política”, definición que no es tal, ya que no señala, ni el género próximo, ni la diferencia específica, razón por la cual recurro al Diccionario de Política de Bobbio, Matteucci y Pasquino, en el cal encuentro diez páginas dedicadas a la voz política, en las cuales se repasa desde el significado clásico del término, hasta la acepción moderna del mismo, por lo que a la política se la considera “como todo lo que se refiere a la ciudad, y en consecuencia al ciudadano”, significado clásico, pero también “como el conjunto de actividades que de alguna manera tienen como término de referencia la polis, es decir, el estado”, acepción moderna, en la cual el Estado, poco a poco, deja de ser la polis para convertirse en el gobierno, ¡algo muy distinto! Definiciones van y vienen y la pregunta persiste, ¿qué es la política?

 

Buena parte de una buena respuesta la tenemos en la definición de Ellul: la política es los medios para conquistar, y todavía más importante: ejercer, el poder sobre otros, ejercicio que puede ser legítimo, y también ilegítimo, pero que siempre es el ejercicio del poder de unos, los gobernantes, sobre otros, los gobernados.

 

¿En qué consiste el ejercicio del poder político? En limitar o eliminar la libertad individual y la propiedad privada.

 

¿En qué consiste el ejercicio legítimo del poder político? En limitar o eliminar la libertad individual y la propiedad privada con el único fin de evitar que unos dañen a otros, es decir, que unos violen los derechos de otros, limitación o eliminación de la libertad individual y la propiedad privada de uno, en función del respeto a los derechos de los demás, que supone la limitación o eliminación de la libertad individual y la propiedad privada de los demás en función del respeto a los derechos de ese uno, de tal manera que en el ejercicio legítimo del poder político hay reciprocidad: no se exige de uno lo que no se exige de todos, y lo que se exige es el respeto a la vida, libertad y propiedad de todos, sin excepción.

 

¿En qué consiste el ejercicio ilegítimo del poder político? En limitar o eliminar la libertad individual y la propiedad privada con el fin de obligar a unos a ayudar a otros, lo cual se hace por medio de la redistribución, cuando quien detenta el poder político, que es, no hay que olvidarlo, el poder para limitar o eliminar la libertad individual y la propiedad privada, le quita a unos para darle a otros, redistribución que supone, no la reciprocidad, sino la desigualdad, ya que a uno se le quita y a otro se le da.

 

El ejercicio del poder político es legítimo, entendido como un mal necesario, cuando el resultado es la defensa de los derechos naturales de la persona a la vida, la libertad y la propiedad. El ejercicio del poder político resulta ilegítimo, definido entonces como un mal que hay que combatir, cuando el resultado es la satisfacción, por la vía de la redistribución, de necesidades, ¡algo muy distinto a la defensa de los derechos! Sin embargo, en ambos casos, el ejercicio del poder político consiste en limitar, en el mejor de los casos, o eliminar, en el peor, la libertad individual y la propiedad privada, es decir, en el ejercicio del poder sobre los demás, ejercicio que, en manos poco escrupulosas, como tienden a ser las de todos los políticos, tiende al abuso, como abusivo resulta hoy, tiempo en el cual gobernar es sinónimo de redistribuir, todo poder político.

 

Ya la sola palabra, poder, es sospechosa, y doblemente si se trata de poder político.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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