DOMINGO, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2012
El punto sobre la i
¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé

Arturo Damm





“La pasión por la igualdad hace vana la esperanza de la libertad.”
Lord Acton

La pasión por la igualdad hace vana la esperanza de la libertad, salvo en el caso de la igualdad ante la ley, que es una de las condiciones de la libertad individual, única igualdad que hay que imponer, única igualdad que defendemos los liberales, y ello por lo señalado por Acton: la imposición por la fuerza, y solamente por la fuerza se puede imponer, de cualquier otra igualdad, desde la igualdad de oportunidades, hasta la igualdad de resultados, se intenta, ¡porque al final de cuentas nunca se logra, y no se logra porque va contra la naturaleza humana!, violando la libertad individual, ya sea directamente, actuando sobre ella, ya sea indirectamente, actuando sobre la propiedad privada, que es la condición de posibilidad de la libertad individual.

Imponer la igualdad, si se intentara en serio, supondría, primero, prohibir a los más talentosos el pleno ejercicio de sus talentos, con el fin de lograr la igualdad a nivel de las oportunidades, partiendo del hecho de que el más talentoso tiene más y mejores oportunidades que el menos talentoso. Quienes proponen la igualdad de oportunidades, ¿se dan cuenta de la estupidez que proponen? ¿Estarán conscientes de que lo que plantean es la mediocridad, ya que habría que obligar a todos a actuar al nivel del menos talentoso de todos: todos al mismo paso siendo que ese paso debe ser el del más lento?

Imponer la igualdad, si se intentara en serio, supondría, segundo, confiscar el producto del trabajo de todos, desde el más talentoso al menos, para, una vez expropiada dicha propiedad, repartirla igualitariamente entre todos, con los cual a los más talentosos les tocaría menos de lo que produjeron y a los menos más. Quienes proponen la igualdad de resultados, ¿están conscientes de la idiotez que proponen? ¿Se darán cuenta de que lo que sugieren es la expoliación legal, el quitarle a unos parte del producto de su trabajo para dárselo a otros, lo cual es robo, mismo que no deja de ser tal, ni por estar permitido por la ley, ni por ser llevado a cabo por el gobierno?

Tratar de imponer la igualdad de resultados supone que se fracasó en el intento de lograr la igualdad de oportunidades que, si realmente hubieran sido las mismas para todos, hubieran tenido como consecuencia los mismos resultados para todos, lo cual no es posible porque nunca se logra la igualdad de oportunidades, que supone la igualdad en todo lo que determina el desempeño del ser humano, desde los recursos materiales con los que cuenta, hasta las habilidades personales que lo caracterizan, sin pasar por alto lo siguiente: supongamos que, consecuencia de haber igualado, en el punto de partida, la disponibilidad de recursos materiales (alimentación, educación, atención médica, etc.), en algunos (aquellos que ya la tenían en potencia) se desarrolla una mayor habilidad que en otros para conseguir mejores resultados en el punto de llegada, y que de hecho los consiguen. En tal caso, ¿habría que sujetarlos a la expoliación legal que supone la redistribución, con el fin de lograr, a ese nivel, el de los resultados, la igualdad? Antes de responder no hay que olvidar que los apósteles de la igualdad se quejan, ante todo, no de que unos logren más que otros, sino de que unos tengan más que otros, lo cual, si ese tener es consecuencia de un logro legítimo, no tiene ninguna objeción moral, y eso, objeción moral, es lo que traen a colación los apóstoles de la igualdad, como si toda desigualdad, a cualquier nivel, desde la oportunidad hasta el resultado, fuera resultado de una inmoralidad, consecuencia de alguna injusticia que, como tal, alguien debe remediar, y qué mejor que el gobierno para emprender tan justiciera acción, intentando la igualdad de oportunidades y, si no la logra, entonces ir a la segunda etapa: la igualdad de resultados.

Más allá de la igualdad ante la ley, ¡ley que debe ser justa!, el intento de imponer cualquier otra igualdad viola la libertad individual (no hagas más que los demás) y la propiedad privada (no tengas más que los demás), lo cual resulta moralmente injusto y económicamente ineficaz.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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