LUNES, 28 DE ABRIL DE 2008
El punto sobre la i
¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé

Arturo Damm





“El estado llama a su propia violencia ley, pero a la del individuo crimen.”
Max Stirner

Si una persona limita o elimina la libertad y/o la propiedad de otra se le llama criminal. Por ejemplo: si la secuestra, atenta contra su libertad, y al secuestro se le llama crimen. Si le roba la cartera, atenta contra su propiedad, y al robo se le llama crimen. Pero si el gobierno limita o elimina la libertad y/o la propiedad de los gobernados, por lo general, nadie identifica esas acciones gubernamentales como crímenes, lo cual, entre otras cosas, le permite a los gobernantes salirse con la suya, muchas veces con la venia de aquellos en contra de quienes atenta, y todo por la confusión entre lo legal y lo justo.

 

Por ejemplo: el cobro de impuestos, en todos los países democráticos, es legal, lo cual quiere decir que la obligación, impuesta por el gobierno a los gobernados, de entregarle parte del producto de su trabajo, está avalada por leyes redactadas y promulgadas por la autoridad competente: los legisladores electos por los mismos gobernados. Pero el que sea legal no quiere decir que sea justo, tal y como lo demuestra el siguiente ejemplo: supongamos que la ley le permite al recaudador obligar al contribuyente a entregar el 95 por ciento del producto de su trabajo, entrega que sería legal, es decir, avalada por la ley, pero que, ¡obviamente!, sería injusta. ¿Qué justifica que el gobierno, independientemente de para qué lo use, y al margen de cómo lo use, se apropie del 95 por ciento del producto del trabajo de la gente? Nada, absolutamente nada. Ese impuesto sería un robo con todas las de la ley y, muy probablemente, la mayoría de los contribuyentes así lo identificaría, razón por la cual ningún gobierno, que yo sepa, se ha atrevido a tanto, sin caer abiertamente en la tiranía.

 

Sin embargo, el que ningún gobierno se haya atrevido a tanto no quiere decir que no se haya atrevido a menos, tal y como lo hacen todos los gobiernos, sobre todo en materia de impuestos y, en especial, cuando los mismos se cobran con fines redistributivos, es decir, cuando el gobierno les quita a unos para darle a otros, algo que algunos llaman justicia social, que no pasa de ser injusticia individual.

 

¿Cuál es la diferencia entre un ladrón que, a punta de pistola, roba para darle de comer a sus hijos, y el gobierno que, a punta de amenaza en caso de que el contribuyente no tribute tal y como el gobierno le dice que debe hacerlo, le cobra impuestos a unos para darle de comer a los hijos de otros? ¿Existe, más allá de las obvias diferencias accidentales, alguna diferencia esencial entre lo primero y lo segundo?

 

En el primer caso, ¿se trata de un robo? Sí, sin duda alguna, por más atenuantes que pueda tener el robo por hambre, que no por ser por hambre deja de ser robo. ¿Se trata del uso de la violencia de una persona en contra de otra? Sí. ¿Se trata de un delito, es decir, de una injusticia cometida en contra de un individuo? Sin lugar a dudas.

 

En el segundo caso, ¿también se trata de un robo? Sí, sin duda alguna, por más que mucha gente, ¡incluidas muchas de las víctimas del despojo!, no lo consideren así, sin olvidar que, no por no considerarlo un robo, el cobro de impuestos con fines redistributivos deja de serlo, redistribución a partir del cobro de impuestos que muchos llaman justicia social y que, ¡hay que insistir en ello!, no pasa de ser injusticia individual, por más que esté avalada por la ley, que en este caso se usa, tramposamente, para intentar justificar una injusticia, dando como resultado una ley injusta, que es la peor amenaza que se cierne sobre la libertad y la propiedad de los gobernados, algo que hoy es, no la excepción, sino la regla.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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