MARTES, 19 DE MARZO DE 2019
El punto sobre la i
¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
No
No sé

Arturo Damm





“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Las actividades económicas, tanto por el lado de la producción, oferta y venta, como de la demanda, compra y consumo, están regidas por leyes naturales, anteriores y superiores al ser humano. Anteriores: no fueron hechas por el ser humano, siendo parte de lo que el ser humano encuentra en el mundo. Superiores: no pueden violarse impunemente, por lo que al infringirlas se obtiene el castigo.

Las leyes naturales son independientes de ideologías y teorías, y forman parte de la ciencia económica, que es una, y que no hay que confundir, ni con las teorías, que son muchas, ni con las ideologías, que también son muchas, ideologías económicas que son el punto de partida de las teorías económicas, teorías con las que se intenta justificar las ideologías que, si las definimos como prejuicios, son injustificables.

Una muestra de las leyes naturales que rigen las actividades económicas de las personas es la ley de la utilidad marginal decreciente, que afirma que conforme se van consumiendo más unidades de algún satisfactor cada unidad adicional reporta una menor utilidad que la anterior, por lo que dicha utilidad decrece con cada unidad consumida, llega a cero, y queda satisfecha la necesidad. Esta ley describe el comportamiento de los consumidores, no prescribe una determinada conducta. Opera en todo tiempo y lugar.

El problema surge cuando las leyes positivas humanas, hechas por el ser humano, con la intención de modificar la conducta de los agentes económicos, van en contra de las leyes naturales que rigen dicha conducta. ¿Cuál ley puede más? La natural. ¿Y cuál es la consecuencia? En primer lugar un mal resultado económico. En segundo término, consecuencia de lo anterior, el surgimiento de la economía ilegal, en la cual los agentes económicos operan de acuerdo con la ley natural violando la ley positiva, actuando de manera justa y eficaz, pero ilegal.

Además de leyes naturales en economía encontramos, basada en esas leyes, la lógica económica que, al igual que esas leyes, opera en todo tiempo y lugar, y cuyas conclusiones deben ser la guía para la conducta del gobierno en la economía. Pongo un ejemplo.

El problema económico de fondo es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis. Dos de las condiciones que deben cumplirse para minimizarla es que se produzca la mayor cantidad posible de bienes y servicios, y que lo producido se ofrezca al menor precio posible. Para conseguir lo primero se necesita que la inversión directa, que es la que produce bienes y servicios, sea la mayor posible, para lo cual deben garantizarse los derechos a la libertad individual para emprender y a la propiedad privada sobre los medios de producción (Estado de Derecho). Para conseguir lo segundo se requiere de la mayor competencia posible, para lo cual debe permitirse que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar en la producción y oferta de bienes y servicios lo pueda hacer, lo cual supone garantizar el derecho a la libertad y a la propiedad (nuevamente Estado de Derecho). Lo anterior es lógico, y como tal aplica en todo lugar y tiempo, debiendo guiar la conducta del gobierno en la economía.

La ciencia y la lógica económicas aportan lo necesario para saber cómo debe participar el gobierno en la economía. El problema surge cuando la ciencia y la lógica son suplantadas por ideologías y teorías, algo que sucede frecuentemente, sobre todo cuando de la participación del gobierno en la economía se trata, con los malos resultados que ello trae consigo.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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