El punto sobre la i
Jul 31, 2019
Arturo Damm

Es difícil pensar en cualquier palabra que haya creado más problemas que la palabra ‘derecho’. Hoy en día, casi todo lo que alguien quiere se llama ´derecho´, una palabra mágica que elimina la necesidad de evidencia, lógica e incluso sentido común.

Thomas Sowell

Parafraseo a Sowell: “Es difícil pensar en cualquier palabra que haya violado más derechos que la palabra ‘derecho’”, violación de derechos que, con la intención de garantizarlos, es una de las mayores amenazas contra la libertad individual y la propiedad privada.

Cito, por tratarse de lo mismo, el primer párrafo de La Ley de Federico Bastiat: “La ley, ¡pervertida! La ley y tras ella todas las fuerzas colectivas de la nación, ha sido no solamente apartada de su finalidad, sino que aplicada para contrariar su objetivo lógico. ¡La ley, convertida en instrumento de todos los apetitos inmoderados, en lugar de servir como freno! ¡La ley, realizando ella misma la iniquidad de cuyo castigo estaba encargada! Ciertamente se trata de un hecho grave, como pocos existen y sobre el cual debe serme permitido llamar la atención de mis conciudadanos”.

Parafraseándolo: “¡El derecho, convertido en instrumento de todos los apetitos inmoderados, en lugar de servir como freno! ¡El derecho, realizando él mismo la iniquidad de cuyo castigo estaba encargado!” En la primera frase el derecho es el derecho subjetivo (facultades y potestades propias de la persona por naturaleza o contrato). En la segunda es el objetivo (norma que prescribe obligaciones con el fin de garantizar los derechos subjetivos).

¿Cuál es el problema? Primero: la identificación arbitraria de necesidades e intereses con derechos. Segundo: el que, siendo la tarea esencial del gobierno garantizar derechos, si necesidades e intereses se consideran tales, entonces el gobierno tiene la obligación de satisfacer necesidades y defender intereses, algo distinto a garantizar derechos, satisfacción de necesidades y defensa de intereses que acaban violando derechos. Pongo un ejemplo.

Pedro tiene necesidad de comer. Esa necesidad es considerada un derecho. La tarea esencial del gobierno es garantizar derechos, en este caso alimentar a Pedro, para lo cual previamente tuvo que quitarle parte de su comida a Juan (redistribución de la riqueza), violando el derecho de propiedad de Juan sobre sus alimentos.

Cierto, Pedro tiene la necesidad de comer, y para satisfacerla tiene el derecho a la libertad para trabajar y conseguir alimentos y, una vez conseguidos, tiene el derecho de propiedad sobre los mismos. El derecho a la alimentación de Pedro no implica la obligación del gobierno de darle de comer, mucho menos si el gobierno la cumple quitándole a Juan parte de sus alimentos para dárselos a Pedro, pero sí supone su derecho a la libertad para trabajar y conseguir alimentos, así como el derecho de propiedad sobre los alimentos así conseguidos. La tarea del gobierno es garantizar esos derechos de Pedro, no satisfacer sus necesidades, ya que al hacerlo viola derechos de Juan.

El problema y la amenaza es que hemos transitado del Estado de Derecho, definido como el gobierno de las leyes justas, siendo tales las que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos, ¡que realmente lo sean!, de las personas, al Estado de derechos, en el cual cualquier necesidad, interés, capricho, pretensión de la persona es considerada un derecho, con el gobierno obligado a garantizarlo.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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