MIÉRCOLES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2019
El punto sobre la i
A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
Ambas
Ninguna de las dos

Arturo Damm





“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús

El primer derecho de la persona es a la vida, mismo que tiene como contrapartida, de parte de todos los demás, la obligación de no matar. ¿Qué sucede cuando alguien no está dispuesto a respetar la vida de alguien más y atenta contra ella? Que ese alguien más tiene el derecho de defender su vida, derecho que nadie cuestiona, ni siquiera aquellos convencidos de que, si te abofetean una mejilla, hay que poner la otra (lo cual puede interpretarse, no como sumisión, sino como rebelión, como reto). Y es que mejillas hay dos, pero vida solo hay una.

Si las personas tienen el derecho a la vida entonces tienen el derecho a defenderla, de la misma manera que, si tienen el derecho a la libertad, tienen el derecho de salvaguardarla; de la mima forma que, si tienen el derecho a la propiedad, tienen el derecho a protegerla. Del derecho a algo se desprende el derecho a defender ese algo, es decir, a evitar, por las buenas (por el uso de la razón), o por los malas (por el uso de la fuerza), el asesinato (violación del derecho a la vida), el secuestro (violación del derecho a la libertad), el robo (violación del derecho a la propiedad).

 ¿Alguien negará que, si la persona tiene el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad, también tiene el derecho de defenderlas en contra de los asesinos, los secuestradores y los ladrones? No lo creo.

Si el primer derecho de la persona es el derecho a la vida, ¿el segundo no será el derecho a defenderla? El segundo, ¿no deriva directamente del primero? Es más, ¿el segundo no es la condición de posibilidad del primero? ¿Es lógico afirmar que tienes el derecho a la vida, pero no el derecho a defenderla? No, no es lógico.

Si del derecho a la vida se deriva el derecho a defenderla, ¿del derecho a defenderla no se deriva el derecho a contar con los medios necesarios para lograrlo de manera eficaz? Sí, claro que sí, por aquello de que, dado que no somos omnipotentes, dado que no basta querer algo para conseguirlo, quien quiere el fin necesita del medio. ¿De qué medios estamos hablando cuando el fin es defender la propia vida?

Podríamos pensar en la razón, que resultará poco eficaz frente a alguien dispuesto a matar, frente a alguien que no reconoce el derecho a la vida de los demás.

Entonces tendríamos que pensar en la fuerza, que resultaría más eficaz que la razón a la hora de defender la vida, o la libertad, o la propiedad; que resultaría todavía más eficaz si se ejerciera a través de un arma (por ejemplo: un cuchillo); que resultaría todavía mucho más eficaz si se ejerciera por medio de un arma de fuego (por ejemplo: una pistola).

Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, ¿de este último no se desprende el derecho a la portación de armas, y armas de fuego?

Hay quienes dicen que el uso de la fuerza es atribución exclusiva del gobierno. El problema es que la delincuencia también se la atribuye. Si alguien te amenaza a punta de pistola, ¿es prudente esperar que el gobierno te salve? ¿No deberíamos salvarnos a nosotros mismos, para lo cual necesitamos equilibrar fuerzas, estando armados? Muchos piensan que no.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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