MIÉRCOLES, 13 DE NOVIEMBRE DE 2019
El punto sobre la i
A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
Ambas
Ninguna de las dos

Arturo Damm





“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi

Para entender la afirmación de Ghersi hay que tener en cuenta que la esencia del socialismo, al margen de cómo lo adjetiven, adjetivos que van desde democrático hasta revolucionario, desde reformista hasta cristiano, es la creencia de que las necesidades insatisfechas de Pedro le dan derecho a parte del producto del trabajo de Juan, y que es obligación del gobierno hacer valer ese derecho, redistribuyendo el ingreso desde Juan hacia Pedro, quitándole a Juan lo que es suyo, una parte del producto de su trabajo, para darle a Pedro lo que, por no ser producto de su trabajo, no es suyo.

Si la esencia del socialismo es la redistribución del ingreso, quitarle a Juan lo que es de Juan para darle a Pedro lo que no es de Pedro, entonces es moralmente incorrecto, aunque sea legal, aunque esté avalado por leyes. Que sea moralmente incorrecto quiere decir que es injusto, sobre todo si por injusticia entendemos la violación de los derechos de las personas y si aceptamos que la redistribución del ingreso desde Juan hacia Pedro viola el derecho de propiedad de Juan sobre el producto de su trabajo. Se trata, como la llamó Federico Bastiat, de la expoliación legal, que no por legal deja de ser injusta.

Pero además de moralmente incorrecto el socialismo es políticamente autoritario, porque la redistribución del ingreso demanda, del poder político, al autoritarismo. El poder político es el poder para obligar, prohibir y castigar, poder que, siempre que se ejerce, limita la libertad individual y la propiedad privada de los ciudadanos, por lo cual hay que preguntar en qué ocasiones se justifica su uso. No es éste el espacio para responder la pregunta, que tiene que ver con la pregunta por las legítimas tareas del gobierno, pero sí para señalar que entre las legítimas tareas del gobierno no se encuentra la redistribución del ingreso, la expoliación legal, por más que gobernar se haya convertido en sinónimo de redistribuir. Que el gobierno obligue a Juan a compartir parte del producto de su trabajo con Pedro supone un uso autoritario (dictatorial, tiránico, opresor, despótico, opresor, abusivo, injusto, por mencionar algunos sinónimos) del poder político.

Para terminar Ghersi afirma que el socialismo es, también, económicamente imposible, lo cual es cierto si por socialismo entendemos comunismo, es decir, economía gubernamentalmente planificada, en la cual no se respeta, ni la libertad individual para producir, ofrecer y vender, porque el gobierno ordena qué producir, ofrecer y vender, ni tampoco la propiedad privada sobre los medios de producción, porque el gobierno es el único propietario, y esa economía, la gubernamentalmente planificada, no disminuye la escasez, que de hecho aumenta, ni aumenta el bienestar, que de hecho disminuye.

Si por socialismo entendemos comunismo (aclarando que no son lo mismo), entonces el socialismo, además de ser moralmente incorrecto y políticamente dictatorial, tiránico, opresor, despótico, opresor, abusivo, injusto (autoritario), resulta económicamente imposible, como lo muestra la historia de la economía y lo demuestra la teoría económica.

El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible y, sin embargo, la totalidad de los gobiernos en funciones, de izquierda, centro o derecha, están a su favor, razón por la cual practican la redistribución del ingreso, la expoliación legal.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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