El punto sobre la i
Jul 21, 2008
Arturo Damm

“Cuando la ley y la moral se contradicen, el ciudadano se ve en la cruel alternativa, o de perder su sentido moral, o de perder su respeto por la ley.”

Federico Bastiat

¿Debe respetarse la ley? La respuesta, de entrada, es afirmativa: la ley debe respetarse, siendo dicho respeto parte de su esencia. ¿Cuál es el objetivo de la redacción y promulgación de leyes? Que se las respete. ¿Debe respetarse la ley? Sí. De acuerdo, ¿pero qué sucede con las leyes injustas?

 

Las leyes deben ser justas, siendo tales aquellas que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos naturales de la persona a la vida, la libertad y la propiedad. Esas leyes, las justas, deben respetarse, debiéndose castigar a quien no lo haga. Ese respeto y ese castigo son la esencia del Estado de Derecho, definido como el gobierno de las leyes justas.

 

¿Qué sucede con las leyes injustas, aquellas que violan, promueven o permiten la violación de la vida, la libertad y la propiedad del ser humano, leyes de las que están repletas los marcos jurídicos de las sociedades contemporáneas, comenzando por los ordenamientos jurídicos en materia fiscal, en general, y tributaria, en particular? Esas leyes, ¿deben respetarse?

 

Pongo un ejemplo. Supongamos una ley que obliga al contribuyente a entregarle al recaudador el noventa y cinco por ciento de su ingreso. Esa ley, ¿es justa? El cobro del noventa y cinco por ciento por concepto del impuesto al ingreso, ¿no es un robo con todas las de la ley? ¿No se trata de una expoliación avalada por una ley injusta? Sí, sin duda alguna. ¿Qué hacer? En primer lugar intentar, por todos los medios legales, derogarla. De acuerdo, pero y si no se logra su derogación, entre otras causas porque los encargados de derogarla se benefician del cobro de tan elevado impuesto, ¿entonces, qué hacer? Si en tal caso el contribuyente evade o elude, en defensa de su propiedad, el pago de tal impuesto, ¿actúa inmoralmente? Ilegalmente sí, ¿pero inmoralmente también?

 

Un impuesto del noventa y cinco por ciento al ingreso contrapone moralidad y legalidad. Ese impuesto es legal, ya que su cobro está avalado por una ley (injusta, pero ley), pero resulta inmoral ya que, ¡obviamente!, el mismo es una violación a la propiedad y, por ello, a la libertad, ya que propiedad y libertad son dos caras de la misma moneda. La propiedad es la condición de posibilidad de la libertad, y en la medida en la que se limita o elimina la primera se elimina o limita la segunda. Un impuesto del noventa y cinco por ciento al ingreso no solamente limita la propiedad de quien lo paga, también limita su libertad, como consumidor, ya que para poder ejercer la libertad para consumir se requiere del ingreso, es decir, de la propiedad sobre el mismo.

 

Si en el caso de un impuesto del noventa y cinco por ciento al ingreso el contribuyente, en defensa de su propiedad, evade o elude su pago, ¿actúa inmoralmente? ¿Puede calificarse de inmoral aquella actuación que se realiza en defensa de la vida, independientemente del origen de la amenaza? ¿Y la que se lleva a cabo a favor de la libertad? ¿Y en el caso de la propiedad?

 

¿Resulta moralmente correcto violar las leyes injustas? Sí, y es más: violarlas se convierte en una exigencia moral, sobre todo cuando los esfuerzos por abrogarlas han fracasado.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


Comments powered by Disqus
Encuesta de la semana
¿Es el sorteo de la Lotería Nacional en torno a la rifa del avión presidencial la peor de las ocurrencias del presidente López Obrador?