El punto sobre la i
Jul 9, 2020
Arturo Damm

Los ciudadanos tienen el deber de mantener al gobierno, pero el gobierno no tiene el deber de mantener a los ciudadanos.

Grover Cleveland

El gobierno, cuyos poderes son prohibir, obligar y castigar, que usa para restringir la libertad individual y la propiedad privada de los ciudadanos, se justifica si se limita a prohibir (uno de los tres poderes) la violación de derechos, a castigar (otro de los tres poderes) a quienes los violan, y a obligar al violador (el poder que faltaba) a resarcir a la víctima.

Los ciudadanos tienen el derecho a la justicia, a que no se violen sus derechos, comenzando por los naturales, que son a la vida, la libertad y la propiedad, derechos con los que la persona es concebida, por lo que son anteriores y superiores a los Estados, a las leyes y a los gobiernos, todo lo cual se justifica si esos derechos son plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados.

Los ciudadanos también tienen el derecho a la impartición de justicia, que debe impartirse cuando se han violado derechos, cuando alguien ha actuado de manera injusta en contra de alguien más, impartición de justicia que tiene la dos vertientes ya señaladas: castigar al violador y obligarlo a resarcir a la víctima.

La impartición de justicia es la tarea esencial del gobierno, aquella que realmente lo justifica y sin la cual deja de ser gobierno para convertirse en algo distinto, que puede ser, desde ángel de la guarda, y pretender preservarnos de todos los males, hasta hada madrina, y procurar concedernos todos los bienes, siendo que el único bien que debe proporcionarle a los ciudadanos es la impartición de justicia, y el único mal del que debe preservarlos es la injusticia.

Para que el gobierno realice sus tareas necesita recursos que provienen, por la vía del cobro de impuestos, del bolsillo de los ciudadanos. Si los ciudadanos tienen derecho a la impartición de justicia, entonces tienen la obligación de mantener al gobierno para que, con honestidad y eficacia, la imparta. Por eso señala Cleveland que los ciudadanos tienen el deber de mantener al gobierno, deber que tiene como contrapartida la obligación del gobierno de impartir justicia.

Pero, además de garantizar el respeto a los derechos de los ciudadanos, el gobierno puede, desde satisfacer necesidades, hasta defender intereses. Si lo hace viola derechos, haciendo lo que debe prohibir y castigar. Por ejemplo: si el gobierno, dándole de comer al hambriento, satisface la necesidad de alimento, lo hace redistribuyendo el ingreso, quitándole a Pedro lo que, por ser producto de su trabajo, es suyo, para darle a Juan lo que, por no ser producto de su trabajo, no es suyo. El gobierno viola el derecho de Pedro a la propiedad privada. Esta es la razón por la cual Cleveland afirma que el gobierno no tiene (no debe tener) el deber de mantener a los ciudadanos.

El gobierno, a cambio de los impuestos que cobra, tiene la obligación: 1) de prohibir la violación de derechos; 2) de prevenir, hasta donde sea posible, esas violaciones; 3) de impartir justicia en sus dos vertientes: castigar al violador y obligarlo a resarcir a la víctima. Pero el gobierno no debe tener la obligación, ni de satisfacer necesidades, ni de defender intereses.

El problema es que las tareas que realizan los gobiernos tienen que ver más con la satisfacción de necesidades y la defensa de intereses (para empezar el interés de muchos es que el gobierno satisfaga sus necesidades), que con prohibir la violación de derechos, prevenir su violación, impartir justicia.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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