LUNES, 6 DE ABRIL DE 2009
El punto sobre la i
¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
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Arturo Damm





““A pesar de la política anticapitalista de todos los gobiernos y de casi todos los partidos políticos, el modo de producción del sistema capitalista sigue cumpliendo la función social de abastecer a los consumidores con bienes y servicios mejores, más baratos y en mayor cantidad.” ”
Ludwig von Mises

Lo primero que llama la atención, en cualquier centro comercial, es la cantidad y variedad de bienes y servicios a disposición de los consumidores. Si compararnos, en materia de oferta de mercancías, la situación que enfrenta hoy el ser humano, con aquella que enfrentaron Adán y Eva al momento de ser expulsados del Paraíso, lo de hoy parece ser un milagro, es decir, un hecho que no se explica por las leyes naturales y que, por lo tanto, se atribuye a la intervención de Dios a favor del ser humano. Lo milagroso del asunto es que el nivel de bienestar alcanzado no es obra de algún milagro, sino del ingenio y el trabajo humano, por un lado, y de un determinado marco institucional (reglas del juego) por el otro, que es el que corresponde al capitalismo, es decir, al sistema económico basado en la libertad individual para trabajar, emprender, producir, ahorrar, invertir, distribuir, intercambiar y consumir, y en la propiedad privada sobre los ingresos, el patrimonio y los medios de producción y, por lo tanto, en la mayor competencia posible en todos los sectores de la actividad económica y en todos los mercados de una nación, que a eso, a la mayor competencia posible, es a lo que conduce la libertad individual y la propiedad privada, sin olvidar que ambas son dos caras de la misma moneda, ya que la condición de posibilidad de la libertad individual es la propiedad privada.

 

La cantidad de bienes y servicios, y la calidad de las mercancías, de las que hoy puede disponer un consumidor con suficiente poder de compra, es tal que parece ser obra de un milagro. No lo es, siendo todo ello resultado del sistema de producción capitalista, que muestra sus potencias ante todo tipo de intervenciones gubernamentales (desde controles de precios hasta expropiaciones de medios de producción; desde concesiones monopólicas a favor de algunos empresarios hasta impuestos confiscatorios contra los consumidores), que limitan la oferta de bienes y servicios, pero que no la eliminan, pareciendo todo ello, nuevamente, obra de algún milagro, es decir, algo extraordinario, algo maravilloso: que, pese a todo lo que los gobiernos hacen en su contra, el capitalismo funcione relativamente bien.

 

Desde el punto de vista de los consumidores, el que el capitalismo, pese a los lastres y obstáculos que le impone el gobierno, siga produciendo, como lo señala Mises, mejores bienes y servicios, más baratos y en mayor cantidad, es algo maravilloso, que lo podría ser más si el gobierno se limitara a garantizar la seguridad contra la delincuencia, a impartir justicia, y a ofrecer los bienes y servicios públicos, ¡que realmente sean públicos!, y cesara su intromisión en los asuntos económicos de los particulares; y superara cualquier tentación de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica de los particulares; y abandonara el esfuerzo por ser el rector del desarrollo nacional. Si lo hiciera, y por lo tanto dejara que las fuerzas productoras del capitalismo operaran al  cien por ciento, el nivel general de bienestar material aumentaría, ya que la oferta de mercancías mejoraría, tanto en cantidad, como en calidad, algo que, ¡obviamente!, los gobiernos no están dispuestos a hacer, y botón de muestra lo son las innumerables intromisiones de los gobernantes en los asuntos económicos de los particulares, desde la imposición de pedir permiso para abrir un negocio, hasta la prohibición para dedicarse a determinadas actividades económicas, todo lo cual, desde la prohibición hasta el permiso, limita la productividad y la competitividad de los agentes económicos y, por ello, las posibilidades de una mayor nivel de bienestar para todos.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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