Pesos y contrapesos
Abr 29, 2020
Arturo Damm

Afores, ¿competencia o monopolio?

La peor competencia entre empresas privadas es preferible al mejor (suponiendo que pueda existir) monopolio gubernamental.

Edelmiro Santiago Santos Díaz, diputado morenista, presentó una iniciativa “que reforma diversas disposiciones de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro”, con la intención de modificar el Art. 18, donde leemos que “las administradoras son (¡en plural!)[1] entidades financieras que se dedican de manera habitual y profesional a administrar y canalizar los recursos de los cuentahabientes las cuentas individuales…”, para que, supuesta la modificación propuesta por el diputado, leamos que “la administradora (¡en singular!)[2] será una entidad financiera a cargo del estado, en este caso el Banco de Bienestar, Sociedad Nacional de Crédito, Institución de Banca de Desarrollo, que se dedicará de manera habitual y profesional a administrar las cuentas individuales…”.

Lo que el diputado Santos Díaz pretende es pasar de un sistema basado en la competencia, hoy operan en México diez Afores distintas, y por lo tanto en la libertad de los cuentahabientes para elegir la que más les convenga, como muchos hemos hecho, a un sistema basado en una sola Afore, la del Banco del Bienestar, sin la libertad de los cuentahabientes para elegir. Este atentado contra la libertad de elección de los cuentahabientes es razón más que suficiente para rechazar la propuesta de  Santos Díaz, quien cree en el monopolio gubernamental, no en la competencia entre empresas privadas. Usted, lector, ¿en qué cree?

Santos Diez justifica su propuesta diciendo que “la cuarta Transformación, tiene el deber de velar por los mejores beneficios para la población mexicana en general, hablando de los trabajadores, pondera sobre los sistemas del ahorro para el retiro, para que sea el estado quien administre sus recursos, disminuyendo la tasa de comisiones, inyectando esas cantidades no pagadas en comisiones a su ahorro, lo cual, aumenta la tasa de intereses ganados y generados, lo que se traduce en un ahorro e inversión más robusta que podrá utilizarse durante su retiro”.

¿Quién puede estar en contra de que las Afores cobren menos comisiones y otorguen mayores rendimientos, condiciones necesarias para que la gente retirada viva dignamente? Nadie. La pregunta es si el paso de un sistema de competencia entre instituciones privadas a uno de monopolio gubernamental es la manera correcta de hacerlo. La respuesta, claramente, es no. Si al diputado Santos Diez realmente le preocupan los bajos rendimientos y las altas comisiones que genera el actual sistema, y si lo que de verdad quiere es que bajen las segundas y aumenten los primeros, lo que debe buscar es más, ¡no menos!, competencia, exactamente lo contrario de lo que pretende.

La peor competencia entre empresas privadas es preferible al mejor (suponiendo que pueda existir) monopolio gubernamental.


[1] Paréntesis mío.
[2] Ídem.


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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
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