LUNES, 10 DE JULIO DE 2006
Los votos ya se contaron, uno por uno

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Juan Pablo Roiz







“López en su media lengua se pone en papel de matoncito y exige que se cuenten los votos, uno a uno. Y manda a sus huestes a predicar ese evangelio enrevesado del berrinche gandaya: “O acceden a mi berrinche o les va a pesar”. ¡Ya basta!”


Parece canción de Cri-Cri: Al niño berrinchudo no le gustó la leche fría, porque le duele el diente; pues que se la calienten. Pues nada, que al niño berrinchudo tampoco le gusta le leche caliente porque le dan cólicos; pues que se la entibien y nada, que al niño berrinchudo tampoco le gusta tibia porque le dan vahídos… ¿Saben qué? Pues que reviente el niño berrinchudo.

 

La más reciente ocurrencia de López, ante su derrota (que sólo tiene un padre que se llama Andrés Manuel López Obrador) es clamar que se cuenten los votos uno a uno. ¿Otra vez? Sí, porque a López no le gustó el resultado. ¿Saben qué? Pues que reviente el niño berrinchudo…

 

Casi un millón de ciudadanos fueron el domingo dos de julio funcionarios de casilla y contaron los votos, una, dos, tres y hasta cuatro veces cuando así lo pidieron los representantes de partidos y candidatos en las casillas electorales (los más quisquillosos, cuando la votación no les favorecía, fueron los del PRD y se contaron los votos –cantándolos, mostrándolos, anotándolos escrupulosamente- cuantas veces quisieron), los sumaron, registraron el resultado correspondiente a cada cual en todas las actas necesarias –incluida la que se ponía al frente y fuera del paquete electoral para permitir el conteo del PREP-, mostraron las actas a los representantes de partidos quienes firmaron las mismas actas porque no tenían objeciones a lo que allí se anota; esos mismos ciudadanos entregaron copias de las actas a los representantes de los partidos y éstos últimos acompañaron, vigilándolos, para que no sucumbieran a la tentación de fraudes o negligencias, a los comités de cada distrito electoral a entregar los paquetes electorales con las actas. A ver, López, ¿dónde está el chanchullo?, ¿dónde está el fraude que clamas para ganar en el berrinche lo que no lograste en las urnas?

 

López en su media lengua –que tiene la exasperante característica de dejar vacíos inmensos entre palabra y palabra; como los niños que mal aprendieron a leer y “leen” letras en lugar de palabras, López pronuncia palabras en lugar de frases y oraciones con sintaxis y estructura lógica-, se pone en papel de matoncito y exige que ahora se cuenten los votos, uno a uno. Y manda a sus huestes a predicar ese evangelio enrevesado del berrinche gandaya: “O acceden a mi berrinche o les va a pesar”. Y ahí están los seguidores de la secta incordiando a todo mundo con su exigencia desorbitada y tramposa. ¡Ya basta!

 

Uno. La majadería moral: La berrinchuda exigencia de López insulta a todos los ciudadanos, los verdaderos actores de las elecciones, y especialmente a quienes generosamente donaron una fatigosa jornada dominical para ser funcionarios de casilla. Les está diciendo o ladrones o incompetentes. Las elecciones en México –a ver si López se entera-, son ciudadanas, desde el trámite básico que es el de recibir los votos, acreditar la personalidad de los electores que los emiten, y contar los sufragios, uno a uno y cuantas veces lo demanden los representantes de los partidos. Ese es el principio filosófico, el fondo moral, que López cuestiona con su berrinche.

 

Dos. La trampa jurídica: El Código Federal de Procedimientos Electorales (Cofipe) define estrictamente los requisitos para que sea válido abrir de nuevo los paquetes que contienen los sufragios y volver a contar los votos. La jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia –caso de la anulación total de las elecciones locales de Tabasco- señala sin lugar a dudas que si se abren todos o la mayoría de los paquetes electorales sin haber cumplido los requisitos especificados en la ley, es causa indubitable (hijos del pase automático, consultar el diccionario) de nulidad de los comicios. ¿Esa es la trampa en la que López quiere que se caiga?, ¿anular las elecciones que no le convinieron?

 

Este niño berrinchudo –de más de 50 años y con el pelo completamente blanco- no tiene remedio. Hay que dejarlo que reviente junto con sus huestes de neofascistas, que hostigan, atacan e insultan. ¿Qué quiere decir “dejarlos que revienten”? Muy sencillo: Que se fastidien y que las autoridades –a ver si ya se ponen las pilas- les dejen de cumplimentar sus caprichos.

 

Ni el Zócalo, ni las calles y avenidas de la Ciudad de México son el jardín particular de estos berrinchudos seguidores fervientes y descerebrados del berrinchudo mayor. ¡Ya basta!

 

Somos una inmensa mayoría, más del 65 por ciento de los electores que votamos el dos de julio por el PRI, por el PAN, por Nueva Alianza, por Alternativa o que anulamos nuestro voto, quienes le dijimos NO al berrinchudo de Macuspana. Ese es un mandato, negativo si se quiere, acerca del cual no cabe duda alguna. Si le siguen haciendo el juego al berrinchudo…, se las verán con nosotros. Y ahí sí, señores timoratos de la autoridad, pónganse a temblar.

 

¡Ya basta!, ¿se entiende o se los repito?


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