LUNES, 7 DE AGOSTO DE 2006
Pauperizar al Distrito Federal

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“¿Alguien estará dispuesto a invertir cuando existen claras señales de que el futuro gobernador desprecia los derechos de propiedad de terceros?”


López sabe que perdió la elección; lo sabe desde el 2 de julio. Sus acciones en este último mes no son más que el reflejo de alguien que no sabe perder. La decisión que tomó de bloquear el Paseo de la Reforma y tener una presencia permanente en el Zócalo es, como bien señaló Manuel Suárez Mier, la actitud que bien aprendió en sus días que pasó por la UNAM y que tan buenos resultados le ha dado a través de los años: toma y quema de pozos petroleros, marchas, mítines, etcétera, siempre violando impunemente las leyes. Terco, obcecado, en que se le reconozca como victorioso en la elección presidencial, sin que haya ningún sustento sólido que apoye su reclamo, está dispuesto a ir más allá: el bloqueo del edificio de la Bolsa Mexicana de Valores (porque allí hacen sus negocios los ricos), la amenaza de “tomar” el aeropuerto de la Ciudad de México y bloquear las carreteras que confluyen al Distrito Federal, la amenaza de bloquear los puentes internacionales sobre el Río Bravo, más lo que se le ocurran a él y a la bola de radicales que lo rodean como Encinas, Camacho, Batres, Fernández Noroña, Monreal y otros es, tal como lo señalé la semana pasada, actuar bajo la premisa de “si yo no gano, que todos pierdan”. Los ánimos en el Distrito Federal se están caldeando; la gente que se ha visto afectada por sus ilegales métodos de protesta está, por decir lo menos, enojada y la amenaza de que se susciten actos violentos está a flor de piel.

 

Con estos actos, con su abierto y recurrente desprecio de la legalidad, afectando sin importarle los derechos de terceros, López se suicido políticamente y en consecuencia lo que le queda es convertirse en un mártir. Eso es lo que está persiguiendo; está buscando que con actos cada vez más radicales, al gobierno federal no le quede otra más que actuar, utilizando si es necesario la fuerza pública para entonces poder gritar “represión”, aun cuando el uso legítimo de la violencia por parte del Estado esté plenamente justificado.

 

Mientras todo esto sucede, el Distrito Federal se está pauperizando. Ya durante la administración de López como Jefe de Gobierno, el Distrito Federal fue la única entidad federativa que no creció, inclusive se contrajo. Marchas y manifestaciones prácticamente todos los días, muchas de ellas organizadas, apoyadas y/o financiadas por el PRD o por el mismo gobierno del Distrito Federal, con el enorme costo que ello representa, sin duda contribuyeron a que la actividad económica fuese menor. Pero también, y mucho más importante aun, fue la actitud del propio López y su gente de hacer del Distrito Federal su botín particular. Es durante su gobierno y el de su sucesor, el desgobernador Encinas, cuando la incidencia de corrupción alcanzó su plenitud. Por ello no es de sorprender que la actividad económica se haya contraído mientras el resto del país creció.

 

Obviamente el costo de las actuales manifestaciones y bloqueos será enorme y no solo para aquellos negocios que están asentado en Reforma o el centro de la ciudad; la afectación de los actos ilegales encabezados por López es general y los más afectados son los individuos de menores ingresos: empleados que tienen que gastar una proporción mayor de su ingreso en transporte, empleados que están en riesgo de perder su empleo, pequeños comerciantes que ven amenazado su pequeño capital, etcétera; y eso que el lema de campaña del cínico de López fue “primero los pobres”.

 

Ebrard debe estar que brinca de gusto en su tienda de campaña, ahora asentada en la glorieta de la Diana. Va a gobernar en una ciudad que López y su gente se han encargado de pauperizar. ¿Quién va a estar dispuesto a invertir cuando sabe que las prácticas corruptas seguirán, que las manifestaciones y los bloqueos continuarán y que el propio futuro gobernador está apoyando a aquellos que están delinquiendo, inclusive participando abiertamente en actos ilegales? ¿Alguien estará dispuesto a invertir cuando existen claras señales de que el futuro gobernador desprecia los derechos de propiedad de terceros?

 

Como López quiere ser presidente de México y no solo del Distrito Federal, sus actos de protesta tienen igual validez aquí que en Macuspana. Ya es tiempo de que él y sus huestes se vayan de la ciudad y nos dejen prosperar.


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