VIERNES, 18 DE AGOSTO DE 2006
Un país que no cree en las leyes pero que pende de un papelito

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“Hay quien dice que México tiene tres presidentes, el saliente, el ganador y el protestón, pero lo cierto es que no tiene ninguno para todo efecto práctico.”


En México todos apuestan a la legalidad cuando les conviene y al amparo o de plano al desacato cuando no. Así es la política, en las empresas, en los bancos, en los medios y hasta entre los informales. Ejemplos de esta cultura abundan, desde taxis que circulan con la copia fotostática de un amparo a empresas que producen y venden pero no existen pues no hay papelito, así los políticos, la sociedad y los agentes productivos viven pendientes de los papeles, pero en realidad no les hacen más que dar una apariencia de normalidad cuando saben que violan reglamentos, leyes o disposiciones administrativas, pero eso sí hay papelito.

 

La “normalidad democrática” de la que muchos piden su limosna parece constituirse en un papelito, ese que estamos esperando desde la noche del 2 de julio, la constancia de Presidente Electo. Ese es el problema, hay quien dice que México tiene tres presidentes, el saliente, el ganador y el protestón, pero lo cierto es que no tiene ninguno para todo efecto práctico. Y es que el saliente, está buscando la forma de safarse del problema y poco va a hacer por asumir su responsabilidad, al menos hasta que no haya un pronunciamiento “legal”, es más él ya piensa en el rancho. El protestón está claro de que perdió y por ello apuesta a la crisis, la paralización y cada vez más a la insurgencia, pues nunca apostó por la ley, para él era suficiente la encuesta, nunca contó con la elección y mucho menos con los papelitos, para él la ausencia de resolución es lo que lo mantiene con vida. Y el ganador está esperando su ratificación para moverse, actuar, decidir, e incluso nombrar. Así pues a todos nos urge una decisión, pero no por ello hay que apurar al Tribunal Electoral, pero este impasse ha sido devastador para la moral, los ánimos, la inversión, los planes y la vida de muchos mexicanos, que estamos esperando el famoso papelito.

 

Cada vez hay más certeza de por dónde van las cosas, hay que esperar a que se desahogue el proceso judicial y punto, habrá papelito. Pero en el ínterin nadie está seguro, nadie se atreve, no dan la cara, pero ya nadie apuesta, todos están comprometidos con su causas, pero no hay, como dice el dicho popular, guapo que se tire al ruedo. Así pues la “cargada” está esperando el papelito, algunos tímidos han tenido ya reuniones con el ganador, pero sólo para platicar, no para acordar, otros ha expresado su apoyo moral, muchos más han ofrecido su ayuda, pero todo en privado, pues están esperando, dentro y fuera del sistema, la resolución judicial y el papelito para hacerse presentes y mostrar los apoyos y los reconocimientos.

 

Así que no deja de ser paradójico, en este país donde las leyes y el derecho se consideran adornos, botines y hasta tapetes, pues todos esperan a que haya papelito para actuar y no sólo por el lado de los apoyos sino por el de los deslindes, pues poco le va a quedar a Ebrard, los senadores y diputados electos o las autoridades de la coalición como incentivos para seguir con su protestón una vez que haya papelito.

 

Así pues hay muchas lecciones pero está claro que nadie apuesta por la violencia, pero sí a hacer cumplir la ley, que el diálogo está condicionado a las situaciones legales, que el gobierno está supeditado a lo que le marca la ley, que nadie puede actuar hasta que sea el tiempo jurídico adecuado, vaya sorpresa, lo inédito es que las acciones del protestón están mostrando que hay un marco legal que cumplir y que no se puede seguir jugando a la politiquería para toda la vida, así pues la ley está haciendo los que sus costos aparezcan y que cumplir es muy caro, sobre todo en tiempo y por supuesto en crisis nerviosas, pero no en incertidumbres.


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